En medio de un creciente ahogo financiero que golpea a los hogares, el Ejecutivo nacional buscará relativizar en su reunión de este martes el salto en los índices de atraso crediticio. Fiel a la política del ajuste y la desregulación, la Casa Rosada descartó medidas de auxilio estatal, ignoró la advertencia de la Iglesia y dejó la refinanciación de las deudas en manos de las entidades financieras.
El Gobierno de Javier Milei se dispone a abordar este martes en Casa Rosada la asfixiante crisis de morosidad que afecta al sector privado y a las familias, en el marco de una nueva reunión de Gabinete y el posterior encuentro de la mesa política. Lejos de asumir las consecuencias de la recesión y la pérdida de ingresos que impiden a la población afrontar sus compromisos, la gestión libertaria apela nuevamente a la insensibilidad social: rechaza cualquier herramienta de auxilio público y encomienda la suerte de los deudores a las decisiones discrecionales del sistema bancario.
Las propias estadísticas del Banco Central desmienten el relato de alivio que pretenden instalar en Balcarce 50. Reportes de consultoras privadas confirman que la morosidad total del sector privado no financiero trepó al 7,73%, mientras que en el segmento de préstamos a los hogares el atraso grave —de más de 90 días— escaló al 12,94%. A pesar de que casi el 13% de los hogares no logra cumplir con sus vencimientos, en las filas del oficialismo prefieren calificar el incremento como «marginal» y se entusiasman con una supuesta «tendencia a la baja» que no se refleja en la economía cotidiana.
Frente al fenómeno del sobreendeudamiento, la respuesta del Presidente consiste en desentenderse de la problemática y sostener la intransigencia doctrinaria. En los intercambios con su equipo, Milei instó a ministros y legisladores a salir a blindar el programa económico, rechazó que los indicadores configuren una situación de crisis y reiteró que la regulación estatal destruye el mercado, dando vía libre a los bancos para que apliquen las condiciones y tasas que consideren en la administración de los pasivos.
Este encierro ideológico choca de frente con las advertencias de la Conferencia Episcopal Argentina. Su titular, Marcelo Colombo, señaló el duro impacto del endeudamiento en el entramado familiar y reclamó medidas concretas. Sin embargo, en la Casa Rosada evitaron responder públicamente a los reclamos del sector eclesiástico, en un intento por enfriar el contrapunto mientras se coordinan los aspectos logísticos con la delegación clerical en el marco de la agenda por la llegada del Papa León XIV al país.
