En un inicio de semifinales verdaderamente vibrante y a la superando las expectativas, Amancay se quedó con el primer punto de la serie tras derrotar a Facundo por un ajustado 88 a 85. El clásico capitalino, disputado ante un imponente marco de público en la cancha del Canario, regaló cuarenta minutos de alta intensidad táctica y física, donde el dueño de casa supo ajustar los detalles en el cierre para adelantarse en la llave rumbo a la gran definición del Torneo Oficial.
El encuentro se planteó sumamente parejo desde el salto inicial. El Caudillo saltó al parqué con una altísima efectividad perimetral, comandado por la habitual jerarquía de Matías Vergara y la conducción de Agustín Guzmán, lo que le permitió comprometer la defensa local en varios pasajes del partido.
Por su lado, el conjunto dirigido por Gabriel Demarco, apuntó su juego colectivo, la jerarquía y las variantes ofensivas de nombres clave como Nicolás Peralta, Gonzalo Alonso y «Tori» Campos emergieron en los momentos de mayor presión para contrarrestar los embates de la visita y mantener al Canario a tiro en el marcador.
El quiebre del cotejo se terminó de cocinar en el último cuarto, cuando el desgaste físico y la rotación del plantel jugaron su papel. Facundo batalló hasta los segundos finales con un goleo repartido y una entrega notable de sus juveniles, pero Amancay hizo gala de su oficio y jerarquía para cerrar el juego desde la línea de libres y asegurar una ventaja mínima pero decisiva.
Con este trabajado triunfo por tres puntos de diferencia, el Canario cumplió con el libreto de hacer fuerte su localía y ahora traslada toda la presión a la Avenida Perón, donde se disputará el segundo juego de una serie que promete máxima paridad.


