La Unión Europea aprobó el acuerdo de libre comercio con el Mercosur tras una votación favorable de la mayoría de sus 27 Estados miembros durante una reunión de embajadores celebrada en Bruselas, Bélgica. Pese al respaldo mayoritario, Francia, Irlanda y Polonia se manifestaron en contra del convenio, mientras que Bélgica optó por la abstención.
Con esta decisión, el bloque europeo quedó a un paso de la firma formal del tratado. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene previsto viajar a Paraguay para rubricar el acuerdo con los países del Mercosur entre el lunes y el martes próximos. Sin embargo, el pacto aún no entrará en vigor, ya que resta el aval del Parlamento Europeo, el último paso institucional necesario.
El debate parlamentario será clave: alrededor de 150 eurodiputados, de un total de 720, adelantaron que podrían recurrir a la Justicia para frenar la aplicación del acuerdo. La firma, inicialmente prevista para diciembre de 2025, se vio demorada principalmente por el bloqueo de Francia y por las dudas planteadas a último momento por Italia.
Según informó la agencia EFE, durante la reunión en Bruselas «se expresaron apoyos suficientes para alcanzar la mayoría cualificada necesaria», que requiere el respaldo del 55% de los países miembros que representen al menos el 65% de la población de la Unión Europea.
El acuerdo, cuyas negociaciones comenzaron en 1999, prevé la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 720 millones de consumidores potenciales. En términos comerciales, la Unión Europea eliminará los aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur, mientras que el bloque sudamericano hará lo propio con el 91% de las importaciones provenientes del Viejo Continente.
Para la Argentina, el pacto contempla beneficios significativos para las manufacturas, con reducciones arancelarias y, en algunos casos, la aplicación del régimen de libre comercio. Productos como cítricos, hortalizas y algodón ingresarán bajo este esquema de manera gradual, en plazos que van de cuatro a diez años. En el caso de los vinos, la Unión Europea reducirá progresivamente los aranceles hasta eliminarlos por completo en un período de ocho años.
El acuerdo también abre oportunidades para una amplia gama de productos, entre ellos harina y poroto de soja; aceites industriales de soja, girasol y maíz; despojos comestibles bovinos, porcinos y ovinos; productos de la pesca como merluza, vieiras y calamares; menudencias y grasas animales; frutas como manzanas, peras, duraznos, cerezas y ciruelas; legumbres, frutos secos, uvas de mesa, maní, infusiones como café, mate y té, especias y bebidas.
La Unión Europea representa uno de los principales mercados globales: concentra el 14% de las compras mundiales de bienes y servicios, equivalentes al 72% de su Producto Bruto Interno. Actualmente, más del 14% de las exportaciones totales del Mercosur tienen como destino el bloque europeo, mientras que el 20% de las importaciones regionales provienen de ese origen.
Con la aprobación del Consejo, el acuerdo entra en su etapa decisiva, a la espera de un debate parlamentario que definirá si finalmente se convierte en uno de los pactos comerciales más relevantes de las últimas décadas.

