En un contexto nacional caracterizado por el incremento de la mortalidad materna y por marcadas desigualdades entre las provincias, La Rioja se destaca por una mejora sostenida en sus indicadores más recientes, según los datos oficiales correspondientes a la serie trienal 2005–2024.
Por Fernando Viano
De acuerdo con la información disponible para el trienio 2022–2024 (informe de Estadísticas Vitales publicado por el Ministerio de Salud de la Nación), La Rioja registró una tasa de 4,04 muertes maternas cada 10.000 nacidos vivos, lo que representa una disminución concreta respecto del período inmediatamente anterior (2021–2023), cuando la tasa se ubicaba en 4,52. Esta variación implica una reducción de 0,48 puntos, consolidando una tendencia descendente en los últimos registros provinciales.
La evolución adquiere especial relevancia si se observa el comportamiento de otras jurisdicciones del país. Mientras La Rioja logra reducir su indicador, numerosas provincias mantienen tasas significativamente más elevadas, incluso duplicando o triplicando el valor provincial. En el mismo trienio 2022–2024, Chaco presenta una tasa de 10,27, Formosa alcanza 9,35, Santiago del Estero registra 8,04 y Corrientes se ubica en 6,78 muertes maternas cada 10.000 nacidos vivos.
Asimismo, otras provincias del norte argentino y del centro del país continúan mostrando valores superiores a los de La Rioja, aun cuando algunas evidencian leves descensos. Tal es el caso de Salta, con 4,39, y Entre Ríos, con 4,14, ambas por encima del indicador riojano. Este escenario posiciona a La Rioja en un grupo de provincias con desempeño intermedio a favorable, con resultados mejores que los de al menos siete jurisdicciones.
Los datos también permiten observar que la provincia no presenta saltos abruptos ni picos extremos en la serie reciente, a diferencia de lo ocurrido en otras regiones del país, donde los indicadores muestran una alta volatilidad o incrementos sostenidos. En La Rioja, la secuencia 2020–2022 (4,46), 2021–2023 (4,52) y 2022–2024 (4,04) evidencia una estabilización seguida de una baja, lo que refuerza la lectura de una tendencia positiva en el corto plazo.
Contener y reducir
Este comportamiento adquiere mayor significado si se lo contextualiza en el escenario general descripto por diversos análisis especializados, como el publicado recientemente por Chequeado, que señalan un aumento de la mortalidad materna a nivel nacional vinculado al impacto de la pandemia, a la postergación de controles prenatales, a la sobrecarga del sistema de salud y al agravamiento de enfermedades preexistentes durante el embarazo. En ese marco, la evolución de La Rioja aparece como un resultado diferenciado, que logra desacoplarse parcialmente de la tendencia general observada en varias provincias.
Si bien la mortalidad materna continúa siendo un indicador sensible y complejo, los datos muestran que La Rioja ha logrado contener y reducir sus valores más recientes, aun en un contexto adverso. Esta mejora subraya la importancia de las políticas públicas orientadas al fortalecimiento del sistema sanitario, la atención integral del embarazo, el seguimiento prenatal y el acceso oportuno a los servicios de salud, ejes que resultan centrales para consolidar y profundizar esta tendencia descendente.
En definitiva, los números correspondientes al último trienio no sólo permiten dar cuenta de una mejora concreta en La Rioja, sino que también la posicionan de manera favorable dentro del mapa provincial, en contraste con jurisdicciones que continúan registrando tasas elevadas o sin descensos significativos. El desafío hacia adelante será sostener y profundizar este camino, con el objetivo de seguir reduciendo un indicador clave para la salud pública y el bienestar de las mujeres riojanas.
