A 50 años de su martirio, La Rioja homenajeó a Wenceslao Pedernera
Con una procesión y misa en Sañogasta, familiares, peregrinos y autoridades eclesiásticas recordaron el legado del beato riojano, asesinado por su compromiso con la justicia social.

Con actividades en Sañogasta y la Capital, la provincia recordó este fin de semana el legado de Wenceslao Pedernera, el beato riojano asesinado hace cinco décadas, cuya vida quedó marcada por su compromiso laical y su defensa de la justicia social.
La jornada comenzó a las 9 de la mañana en un club ubicado a una cuadra de la casa donde Wenceslao vivió junto a su esposa, Coca en Sañogasta. Entre cantos, animaciones y vivas, familias enteras y delegaciones llegadas de distintos puntos del país iniciaron una emotiva procesión hacia la Capilla Sagrado Corazón de Jesús, donde descansan las reliquias del beato.
La marcha fue encabezada por la Cruz de los Mártires —que había llegado caminando desde Punta de los Llanos y Bajo de Luca—, junto a la imagen de monseñor Enrique Angelelli y el cuadro que reúne a los cuatro beatos riojanos. A lo largo del recorrido, la comunidad meditó la Palabra de Dios en distintas estaciones, evocando el paso de «Wense» por la Acción Católica, la Pastoral Bíblica y la Pastoral Campesina.
La convocatoria reflejó la amplitud de la Iglesia en salida: llegaron peregrinos de las diócesis de Mendoza, San Juan, Catamarca, Córdoba y de las parroquias de Huandacol y Chamical, además de integrantes de las Comunidades Eclesiales de Base, los Hogares de Cristo, la Pastoral Campesina y la Pastoral de Catequesis, junto a sacerdotes y religiosas de Buenos Aires, San Luis y otras provincias.
Un momento de particular significación fue la presencia de la familia directa de Wenceslao: desde San Luis llegaron su hermano Mariano, «Chacho», y su sobrina Viviana, acompañados por el obispo de esa diócesis. También estuvieron Coca, sus hijas Susana, Estela y Viviana, y varios de sus nietos, testigos de una jornada donde el dolor del pasado dio paso a una celebración de vida.
Al llegar al templo, la Santa Misa se desarrolló en un clima de profunda alegría, con la animación de jóvenes de Chilecito, que armaron un coro y organizaron espacios recreativos para los niños.
La homilía fue compartida por los dos obispos presentes. Monseñor Gabriel Barba, de San Luis, trajo el saludo de la tierra natal de Pedernera y remarcó que la vida de Wenceslao fue «una semilla nacida en San Luis que floreció en otras tierras». Recordó además la frase que sintetiza su legado «no odien, perdonen» y la definió como sostenida por el amor.
Por su parte, monseñor Dante Braida, obispo de La Rioja, subrayó que el ataque contra Pedernera buscó destruir «el sueño de una sociedad más justa, fraterna y participativa», aunque remarcó que esa semilla sigue dando frutos. Braida también hizo un llamado a los jóvenes presentes, a quienes definió como los verdaderos protagonistas del homenaje.
Las autoridades eclesiásticas coincidieron en que la figura de Pedernera sigue vigente como símbolo de compromiso con el bien común, y remarcaron la importancia de sostener la memoria colectiva sobre quienes entregaron su vida al servicio de los demás.

