Por Mariangel Oviedo Andrada
Paneles solares en viviendas, parques en municipios, sistemas con baterías para familias rurales y proyectos para industrias. La Rioja avanza en el desarrollo de energía fotovoltaica y busca aprovechar una de sus mayores ventajas naturales: la enorme disponibilidad de radiación solar.
La energía solar dejó de ser una tecnología reservada para grandes emprendimientos y comenzó a ocupar un lugar cada vez más concreto en la vida cotidiana de los riojanos. Una vivienda puede generar parte de la electricidad que consume, un municipio puede reducir el costo de su alumbrado público y una familia que vive a cientos de kilómetros de una red eléctrica puede acceder a energía mediante paneles y baterías.
Ese es el escenario sobre el que trabaja Energía Riojana, empresa estatal que en los últimos años profundizó su estrategia vinculada al desarrollo de energías renovables, con la generación fotovoltaica como uno de sus principales ejes.
La provincia tiene una condición privilegiada para hacerlo: una elevada disponibilidad de radiación solar durante gran parte del año y extensas zonas donde la generación distribuida puede convertirse en una herramienta para reducir costos y ampliar el acceso a la electricidad.
Del parque solar municipal a la casa de los riojanos
Uno de los programas que lleva adelante Energía Riojana es el desarrollo de parques solares municipales. El objetivo es alcanzar a los distintos municipios de la provincia y utilizar la energía generada para compensar parte del consumo asociado al alumbrado público.
Según explicó Juan Ignacio Martínez, director de Operaciones de Energía Riojana, ya se completaron proyectos en 14 municipios, mientras que restan cuatro para finalizar esta etapa: Castro Barros, Arauco, Chilecito y Capital.
Cada parque solar municipal puede representar, de acuerdo con las estimaciones de la empresa, un ahorro de aproximadamente entre el 15% y el 20% de la energía utilizada para el alumbrado público.
Pero la estrategia no se limita al sector estatal.
La empresa también trabaja con establecimientos productivos, industrias, comercios, fincas y otras instituciones interesadas en incorporar generación solar. Para ello desarrolló capacidades de ingeniería y una red de proveedores que, según Martínez, permite ofrecer instalaciones con precios competitivos, además de acompañar al sector privado mediante líneas provinciales destinadas a la reconversión energética.
¿Qué pasa si ponemos paneles solares en una casa?
La pregunta parece sencilla, pero detrás existe una tecnología que puede modificar la manera en que una vivienda consume electricidad.
En un sistema fotovoltaico conectado a la red, los paneles captan la radiación del sol y la convierten en electricidad. Un inversor transforma esa energía para que pueda ser utilizada por los equipos eléctricos de la vivienda.
Cuando la generación solar no alcanza para cubrir el consumo, la casa continúa tomando electricidad de la red. Cuando existe un excedente y el sistema está habilitado para ello, esa energía puede ser inyectada a la red.
Hay, sin embargo, un dato que suele sorprender: tener paneles solares no significa necesariamente tener electricidad durante un corte de luz.
En los sistemas conectados a la red, cuando se interrumpe el suministro eléctrico también se desconecta la generación solar. Esto ocurre por una cuestión de seguridad: el sistema debe dejar de inyectar energía a una red que está fuera de servicio para evitar riesgos para quienes trabajan sobre ella.
Por eso existen los sistemas aislados o off-grid.

Cuando la red eléctrica no llega
En las zonas rurales y alejadas, la energía solar puede cumplir una función todavía más importante.
Un sistema aislado no necesita estar conectado a la red eléctrica convencional. Los paneles generan electricidad durante el día y las baterías almacenan energía para utilizarla posteriormente.
Energía Riojana viene utilizando esta tecnología en proyectos de electrificación rural. En estos casos, las instalaciones pueden incluir cinco paneles solares, dos baterías de litio, un inversor, cerramiento perimetral y la instalación eléctrica interna de la vivienda, además de un freezer con tecnología inverter.
Este último elemento tiene una importancia que va mucho más allá de lo tecnológico: permite que las familias puedan conservar alimentos y acceder a condiciones de vida que antes dependían de contar con una conexión eléctrica convencional.
La empresa ya completó trabajos en Valle del Bermejo, además de instalaciones en zonas de Chilecito y Famatina, y actualmente releva nuevas viviendas aisladas en distintos puntos de Los Llanos, entre ellos Ulapes, Chepes, Milagro, Catuna, Olta y Chamical.
La capacidad de estos sistemas permite además llegar a lugares donde extender una red convencional resulta técnicamente complejo o económicamente inviable. De acuerdo con Martínez, los proyectos alcanzaron incluso zonas de la precordillera ubicadas a unos 3.000 metros sobre el nivel del mar.
¿Cuánto cuesta instalar paneles solares en una vivienda?
Una de las preguntas más concretas para cualquier familia es cuánto cuesta dar el salto hacia la generación propia.
La respuesta depende, principalmente, de cuánto consume la vivienda. Por eso, explicó Martínez, el primer paso es analizar la factura de EDELAR y determinar qué cantidad de energía necesita generar el sistema.
Como referencia, para una vivienda familiar monofásica que generalmente no supera los 3 kW de potencia contratada, el costo estimado de una instalación completa se ubica actualmente entre US$2.500 y US$2.800 más IVA.
El valor contempla una instalación llave en mano: materiales, mano de obra, ingeniería, planos y los trámites necesarios para que el usuario pueda ser reconocido como generador y contar con un medidor bidireccional.
El tamaño del sistema es fundamental. No todas las viviendas necesitan la misma cantidad de paneles y sobredimensionar la instalación tampoco necesariamente significa una mejor inversión.
En los sistemas residenciales implementados por Energía Riojana, la generación puede ubicarse aproximadamente entre 300 y 500 kWh mensuales, dependiendo de las características de la instalación y de las condiciones de generación.
Para una vivienda familiar típica, esto puede significar cubrir aproximadamente entre el 50% y el 60% del consumo eléctrico.
Y hay otro dato que vuelve interesante la ecuación: según las estimaciones brindadas por Energía Riojana, el período de recuperación de la inversión puede ubicarse en torno a cuatro o cinco años, mientras que la tecnología cuenta con una vida útil garantizada por el fabricante de alrededor de 30 años.
Es decir, una instalación pensada como una inversión de largo plazo puede continuar generando energía durante décadas después de haber recuperado su costo inicial.
130 hogares ya generan su propia energía
La generación distribuida también llegó directamente a los hogares riojanos.
Dentro del programa residencial desarrollado por Energía Riojana se realizaron instalaciones en 130 viviendas de Capital y del interior provincial.
La lógica es sencilla: incorporar generación solar en el lugar donde se consume la energía, reduciendo la cantidad de electricidad que la vivienda necesita tomar de la red.
En este tipo de proyectos, la energía solar no reemplaza necesariamente a la red eléctrica. Funciona como un complemento que permite que una parte importante del consumo diario sea cubierta mediante una fuente renovable generada en el propio hogar.
Esto es justamente lo que diferencia a la generación distribuida de los grandes parques solares: no se trata solamente de producir mucha electricidad en un único punto, sino de acercar la generación al lugar donde la energía es utilizada.
El próximo desafío: adaptar la red
La expansión de la energía solar plantea, sin embargo, un desafío que no se resuelve solamente instalando paneles.
Cuantos más hogares, industrias, comercios y organismos comiencen a generar su propia electricidad, mayor será la necesidad de adaptar las redes de distribución para administrar esos flujos de energía.
Ese es, según Martínez, uno de los principales desafíos que tiene la provincia: avanzar en una readecuación del sistema eléctrico que permita incorporar cada vez más generación fotovoltaica sin afectar el funcionamiento de las redes internas de distribución.
La cuestión será cada vez más relevante a medida que crezca la generación distribuida.
Porque el cambio no consiste únicamente en instalar paneles solares. Implica pasar progresivamente de un modelo en el que la electricidad viaja desde grandes centros de generación hacia los consumidores a otro en el que los propios consumidores también pueden convertirse en generadores.
Una provincia con el sol como recurso estratégico
La Rioja ya no mira a la energía solar solamente como una posibilidad futura. Los parques municipales, las instalaciones residenciales, los proyectos para el sector productivo y los sistemas aislados para zonas rurales muestran que la tecnología comenzó a formar parte de una estrategia energética concreta.
El desafío hacia los próximos años será escalar ese proceso.
Aprovechar el recurso solar puede significar reducir costos, mejorar el acceso a la electricidad, fortalecer al sector productivo y disminuir la dependencia de fuentes convencionales. Pero también exige planificación, inversión, infraestructura y una red preparada para recibir cada vez más generación distribuida.
En una provincia donde el sol constituye uno de los recursos naturales más abundantes, la pregunta ya no parece ser si existe potencial para desarrollar energía solar.
La pregunta es: ¿Hasta dónde puede llegar La Rioja si logra convertir ese potencial en energía, ahorro y desarrollo?
