El vicepresidente de la Unión de Industrias Riojanas advirtió en Radio La Torre sobre la caída del consumo, el incremento de los costos, el avance de las importaciones y las dificultades para acceder al crédito. Aseguró que algunas actividades utilizan entre el 38% y el 60% de su capacidad instalada y que las empresas tienen cada vez menos margen para proyectar a largo plazo.
La industria riojana atraviesa un escenario de incertidumbre que obliga a las empresas a concentrarse en resolver sus compromisos inmediatos y dificulta la planificación a largo plazo. Así lo planteó Juan Carlos Serrano, vicepresidente de la Unión de Industrias Riojanas (UNIR), al analizar la situación actual del sector productivo provincial.
Según explicó, la estructura productiva riojana tiene dos pilares de especial importancia: la agroindustria y la actividad textil. Ambos atraviesan dificultades que, aunque responden a características diferentes, terminan repercutiendo sobre los niveles de producción y las posibilidades de sostener inversiones.
Al analizar específicamente la situación del sector textil, Serrano advirtió sobre una fuerte retracción de la demanda. “Hay una caída enorme en el consumo”. Luego agregó a ese escenario el incremento de los costos y lo que calificó como una importación “desmedida y sin criterio” por parte del Gobierno nacional.
La problemática, se extiende a otras actividades. En el sector vitivinícola también identificó una caída del consumo tanto en el mercado argentino como en el internacional. A esto se suman los costos que deben afrontar las empresas para mantener sus establecimientos en funcionamiento.
“Todo lo que es energía, energía eléctrica y, en el caso del parque industrial, también el gas”, enumeró Serrano entre los servicios que actualmente ejercen presión sobre las estructuras de costos.
Para el vicepresidente de UNIR, la persistencia de estas condiciones termina generando consecuencias sobre la producción y el empleo.
Serrano remarcó que la situación industrial no puede analizarse independientemente de lo que ocurre con los ingresos y gastos de las familias. “Así como nos afecta a las empresas, hay que destacar que también es lo que pasa a nivel familia”, sostuvo.
Según su análisis, cuando los hogares deben destinar una proporción mayor de sus recursos al pago de servicios y otros gastos, disminuye el dinero disponible para consumir. Esa retracción repercute posteriormente sobre las ventas de las empresas y contribuye a profundizar el freno de la actividad.
El dirigente definió el escenario como un “estancamiento de la economía” y consideró que podría prolongarse si se mantienen las actuales condiciones macroeconómicas.
Serrano señaló que los laboratorios y la industria farmacéutica se encuentran “dentro de todo estables”, mientras que otras actividades registran niveles considerablemente inferiores. “Hay algunos sectores que están en el 50, otros en el 60, otros en el 38 y va cambiando según el nicho que cada uno tenga”.
Uno de los puntos centrales del diagnóstico de Serrano estuvo relacionado con la pérdida de capacidad de planificación de las empresas.
Frente a la incertidumbre económica, sostuvo que actualmente resulta difícil pensar en proyectos para los próximos años y que las industrias deben concentrarse en períodos mucho más cortos. “Hoy creo que toda la parte industrial está semana a semana. Hoy se trabaja para los compromisos de esta semana y estamos enfocados en eso”, afirmó.
Para el dirigente, proyectar a largo plazo se vuelve todavía más complejo frente a cambios repentinos en las condiciones del mercado y el ingreso de productos extranjeros.
El acceso al crédito constituye otro de los problemas señalados por el vicepresidente de UNIR. Las empresas encuentran menos líneas disponibles, mayores dificultades para obtener calificaciones crediticias y tiempos más prolongados para que las entidades financieras evalúen su situación.
Serrano remarcó finalmente que la situación de las industrias locales no depende exclusivamente de lo que ocurra con el consumo dentro de La Rioja. Una parte significativa de la producción industrial y agroindustrial provincial tiene como destino otros mercados del país, por lo que el desempeño de las empresas riojanas está directamente relacionado con la evolución general de la economía argentina.
Esa incertidumbre modificó incluso los tiempos con los que funciona actualmente el sector: frente a la dificultad de anticipar qué ocurrirá en los próximos meses, las industrias pasaron de proyectar a largo plazo a concentrarse en poder cumplir, semana a semana, con sus compromisos inmediatos.
