Un grupo de trabajadores anónimos de la fábrica textil Ritex expone la asfixia económica puertas adentro, la retención de aportes patronales y la complicidad de un gremio que persigue a sus bases en lugar de defenderlas. Trabajadores y trabajadoras de la planta textil Ritex, ubicada en el Parque Industrial de la provincia de La Rioja, se han nucleado de forma asamblearia y anónima para poner en palabras una realidad que el sector corporativo y los titulares oficiales intentan matizar: la vida de un obrero fabril en la Argentina de 2026 se ha vuelto una carrera de supervivencia extrema.
A través de este informe, el colectivo de trabajadores expone las graves irregularidades, el vaciamiento de sus salarios y el deterioro de las condiciones laborales que sufren diariamente, denunciando además el abandono total por parte de la conducción sindical.
La macroeconomía del bolsillo obrero: Un sueldo congelado frente a una realidad asfixiante Para comprender el reclamo de los operarios de Ritex, basta con analizar la evolución de sus ingresos en contraste con el costo de vida actual en la provincia.
Los números demuestran una pulverización planificada del poder adquisitivo: Salarios de miseria: Un obrero textil de la planta percibía en diciembre de 2023 un salario de $800.000 mensuales. Hoy, promediando el año 2026, el sueldo básico nominal sigue siendo exactamente el mismo: $800.000. Los últimos «incrementos» otorgados son una burla a la dignidad trabajadora: un mísero 5% de aumento nacional repartido en tres meses (un mes el 2%, el siguiente el 1,5%, y el último el resto), sumado a sumas no remunerativas de apenas $30.000. Estos montos no llegan a cubrir ni una mínima fracción del aumento real del país en los últimos dos años.
La nafta como termómetro de la crisis: En diciembre de 2023, con ese salario de $800.000, el litro de nafta súper costaba alrededor de $400. En mayo de 2026, el litro ya superó los $2.000 y sigue en ascenso. Mientras el combustible aumentó un 500%, el salario de los operarios se mantuvo congelado.
Por debajo de la línea de la pobreza: Con un ingreso estancado en los $800.000, las familias obreras de Ritex han quedado sepultadas bajo la Canasta Básica Total (CBT). En La Rioja, el costo de vida básico para no ser pobre supera ampliamente esa cifra, transformando a los trabajadores industriales —quienes generan la riqueza de la provincia— en trabajadores pobres.
El negocio de la producción: Los trabajadores denuncian que la empresa paga apenas $16.000 en concepto de producción, ejecutando una apropiación feroz de la plusvalía de su trabajo. El esfuerzo diario se traduce en ganancias millonarias para la patronal, mientras que para el obrero se traduce en alienación, falta de entusiasmo y el desgaste de soportar la constante molestia de jefes y supervisores cuyos sueldos no sufren el mismo congelamiento deprimente.
La motosierra contra la industria: La situación de los trabajadores de Ritex está atravesada también por el contexto nacional, de ataque permanente a los derechos laborales. Con el gobierno de Javier Milei ya se calcula una pérdida de alrededor de 80.000 puestos de trabajo, golpeando particularmente en el sector de la industria, donde emblemáticas fábricas como Fate anunciaron su cierre en los últimos meses.
Pero la intención es profundizar la quita de derechos con la reforma laboral aprobada en febrero, un premio para las patronales que se preparan para implementarla en los lugares de trabajo.
Las injusticias intramuros: El régimen interno en Ritex La crisis económica puertas afuera se complementa con un régimen de precarización y arbitrariedades dentro de la planta de La Rioja.
Evasión de aportes: La empresa no está abonando los aportes previsionales ni de seguridad social de los trabajadores desde noviembre del año pasado, una irregularidad gravísima que compromete el futuro y el derecho a la jubilación de todo el plantel.
Monopolio y usura con la comida: Las autoridades de la fábrica han impuesto la prohibición de ingresar con bebidas desde el exterior, obligando al personal a consumir y comprar dentro del comedor interno de la empresa.
Esto se agrava al denunciar que la cuota que la firma otorga para el almuerzo no ha sufrido aumentos, tornando inaccesible el plato diario de comida.
Horas extras impagas y persecución: Se constata la falta de pago de las horas extras trabajadas. Cuando los compañeros intentan reclamar por los faltantes en sus recibos, la respuesta de la patronal es inmediata: amenazas directas para disciplinar el reclamo.
- Un gremio textil entregado
Persecución a las bases y abandono de la salud: La mayor indignación de los trabajadores radica en la complicidad del sindicato textil. Los operarios denuncian una total falta de interés y representación de una conducción que se ha transformado en una gerencia de recursos humanos de la empresa.
Caja millonaria, cero derechos: Cada mes se les descuenta compulsivamente de sus recibos de sueldo una «cuota solidaria» destinada a un gremio que, según expresan las bases, «no representa a nadie y no lucha por nuestros derechos». El dinero sale del esfuerzo obrero para financiar a una cúpula ausente.
Fraude y elecciones ocultas: El sindicato oculta sistemáticamente los llamados a elecciones. En la planta existen operarios con más de 4 años de antigüedad que jamás han podido votar a sus representantes. Cada vez que un grupo de trabajadores intenta armar una lista opositora para postularse democráticamente, la conducción «tumba» las candidaturas mediante tecnicismos o aprietes.
Autoatentados y la policía como escudo: Los trabajadores recuerdan con indignación la última vez que se movilizaron pacíficamente a la sede del gremio para exigir respuestas por los salarios. La propia conducción sindical generó una falsa alerta anónima acusando a los trabajadores de ser «subversivos que querían romper la sede», una burda estrategia para militarizar el lugar con la policía y evitar escuchar los reclamos.
Contradicción ideológica: Los dirigentes se llenan la boca hablando en nombre del peronismo, pero en los hechos violan sistemáticamente los tres pilares fundamentales del movimiento (Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política) al sumir a sus representados en la indigencia.
Vanguardia de delegados incompetentes: Se denuncia que el cuerpo de delegados actual se encuentra completamente desinformado y carece del conocimiento técnico y legal mínimo necesario para ocupar un cargo de defensa gremial.
Salud en ruinas: La obra social del gremio se encuentra en un estado de desastre total, cortada o sin prestaciones básicas, dejando desprotegidas a las familias de los trabajadores frente a cualquier urgencia médica. Dado este nivel de hartazgo, en las mesas del comedor ya se rumorea fuertemente una desafiliación en masa del gremio. Los trabajadores no están dispuestos a seguir financiando con su salario a una estructura que los entrega.
La complicidad del silencio político:
El pliego de reclamos también apunta hacia las autoridades políticas. Los trabajadores denuncian una preocupante falta de apoyo por parte del Gobierno de la Provincia de La Rioja. Siendo que la industria textil representa uno de los motores principales de la economía local y aporta una parte sustancial al Producto Bruto Interno (PBI) de la provincia, resulta inexplicable el desinterés oficial por las condiciones en las que producen sus obreros. La Secretaría de Trabajo provincial debe abandonar su rol de espectador y realizar inspecciones de oficio urgentes ante la falta de aportes y las amenazas denunciadas. El anonimato de este informe es el síntoma del miedo al desempleo, pero también es la muestra de una organización que empieza a gestarse desde abajo.
Firmado: Trabajadores Textiles Anónimos de la Provincia de La Rioja – Planta Ritex.
