Los incendios forestales en la cordillera de Chubut continúan fuera de control, consumiendo más de 40.000 hectáreas y provocando impactos sociales, ambientales y de infraestructura en varias localidades de la región patagónica. La situación ha llevado a las autoridades provinciales a mantener cortada al tránsito la Ruta Provincial N° 71, que une la localidad de Cholila con el empalme de la Ruta Nacional 40, mientras se redoblan esfuerzos para contener los frentes de fuego más activos.
Según comunicó oficialmente la Subsecretaría de Protección Ciudadana del Chubut, el corte total de la Ruta Provincial N° 71 rige “hasta nuevo aviso” en el tramo Cholila-empalme con la RN40, con el objetivo de garantizar la seguridad de la población y facilitar el desplazamiento de brigadistas y equipos de emergencia en la zona afectada. Como alternativa, se recomendó el uso con extrema precaución de la Ruta Provincial N° 15, que conecta Cholila con Leleque, ante la presencia de humo denso y focos ígneos cercanos.
La extensión de la superficie quemada, estimada en más de 40 000 hectáreas de vegetación nativa y bosque implantado, refleja la magnitud del desastre ecológico que enfrenta la región cordillerana. Esta cifra incluye áreas alrededor de Cholila, Puerto Patriada y sectores del Parque Nacional Los Alerces, donde se han establecido varios frentes activos desde el inicio de la crisis.
Para reforzar las capacidades de combate, se confirmó la llegada de brigadistas provenientes de otras provincias. En total, la asistencia incluye alrededor de 50 especialistas enviados desde la provincia de Buenos Aires y 60 desde Córdoba, quienes se suman a los equipos locales de bomberos, brigadistas del Servicio Provincial de Manejo del Fuego y voluntarios desplegados en el terreno.
El factor climático constituye otro elemento central en la evolución de los incendios. De acuerdo con los informes más recientes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), se anticipan precipitaciones moderadas para los próximos días en la región afectada, lo cual podría aliviar parcialmente el avance de algunos focos y colaborar con las labores de control. Sin embargo, el mismo pronóstico advierte sobre vientos persistentes y temperaturas que no superarán los 20 °C, condiciones que pueden favorecer la reactivación de focos secundarios y complicar las tareas de combate en determinados sectores.
La emergencia ha generado una respuesta institucional que va más allá de las declaraciones oficiales. A nivel nacional, gobernadores de provincias patagónicas han exigido la declaración de emergencia ígnea en el Congreso de la Nación, con el fin de acceder a fondos extraordinarios y coordinar esfuerzos interdisciplinarios ante la magnitud del desastre y los recursos limitados disponibles.
Además del impacto inmediato sobre la infraestructura vial y los recursos de combate al fuego, los incendios han desencadenado consecuencias sociales y ambientales profundas. Comunidades rurales han experimentado autoevacuaciones y cortes en servicios básicos, mientras observadores y residentes denuncian la presencia de grandes columnas de humo, pérdida de biodiversidad y efectos negativos sobre la calidad del aire.
Las autoridades provinciales mantienen un monitoreo constante de los distintos frentes de fuego y reiteran sus recomendaciones a la población: respetar los cortes de rutas, evitar transitar por zonas afectadas y seguir las actualizaciones oficiales para minimizar riesgos. El foco principal de las acciones de emergencia sigue siendo proteger a las comunidades cercanas, preservar los recursos naturales y evitar que los incendios se expandan hacia áreas pobladas o sensibles desde el punto de vista ecológico.
