El acto religioso, convocado a un año del fallecimiento del pontífice argentino será encabezado por Marcelo Colombo, titular de la Conferencia Episcopal Argentina, y reunirá a autoridades eclesiásticas, dirigentes políticos y representantes sindicales.
Por parte del oficialismo, asistirán el jefe de Gabinete Manuel Adorni -quien atraviesa un proceso judicial por presunto enriquecimiento ilícito- junto a ministros como Federico Sturzenegger, Alejandra Monteoliva, Mario Lugones y Carlos Presti además del titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
El presidente Javier Milei no participará del homenaje ya que se encuentra en el exterior junto al canciller Pablo Quirno y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei en el cierre de una gira por Israel.
La ceremonia también contará con una fuerte presencia de la oposición. Estarán los gobernadores Axel Kicillof y Ricardo Quintela, junto a referentes de la Confederación General del Trabajo y movimientos sociales.
Desde la Iglesia, la convocatoria fue presentada como un gesto de unidad bajo el lema “memoria agradecida” y “compromiso misionero”, en homenaje al legado de Papa Francisco. En paralelo, se realizarán actos en distintos puntos del país y del exterior, incluyendo celebraciones en Basílica de San José de Flores, lugar clave en la vida de Jorge Bergoglio.
Sin embargo, parte de la atención mediática estará puesta en la relación entre Villarruel y el núcleo duro del Gobierno. La disputa interna entre la vicepresidenta y el entorno presidencial se profundizó en las últimas semanas, luego de que Milei la acusara públicamente de “traición” y de intentar obstaculizar su gestión.
Aunque Villarruel evitó responder en los mismos términos y mantuvo un perfil institucional, dentro del oficialismo interpretan sus movimientos políticos como señales de creciente autonomía. La tensión también se trasladó a otros dirigentes de La Libertad Avanza, donde se registraron cruces públicos y cuestionamientos en redes sociales.
