Pese a que Javier Milei salió públicamente a defender a José Luis Espert y denunciar una supuesta “operación mediática”, el exdiputado continúa imputado en dos causas por presunto lavado de dinero, con sus bienes congelados y bajo investigación judicial por su vínculo con el empresario Fred Machado, quien admitió delitos financieros en Estados Unidos en el marco de un acuerdo con la fiscalía.
El presidente Javier Milei utilizó su cuenta en X para defender al ex diputado José Luis Espert, quien abandonó su candidatura legislativa tras ser vinculado a transferencias de dinero provenientes de un empresario involucrado en delitos graves. Sin embargo, el mandatario omitió información crucial que complica significativamente la situación del excandidato.
Milei argumentó que «la Justicia de Estados Unidos aceptó la declaración de inocencia respecto del narcotráfico» de Federico «Fred» Machado, el empresario que transfirió US$ 200 mil a Espert. No obstante, esta afirmación es incompleta. Machado llegó a un acuerdo con la Fiscalía Federal del Distrito Este de Texas en el que se declaró culpable de conspiración para lavar activos y fraude electrónico. La retirada de la acusación por narcotráfico fue parte de una negociación, no una exoneración de inocencia.
Lo más relevante para la situación de Espert es que Machado reconoció su actividad ilegal en materia de lavado de dinero. Esta confesión tiene implicaciones directas en la investigación que enfrenta el ex diputado en tribunales federales argentinos. Los investigadores sostienen que la transferencia de US$ 200 mil realizada en enero de 2020, presentada como pago por una consultoría minera, podría haber sido parte del esquema de lavado de activos que Machado ahora admite.
Espert continúa siendo investigado por el fiscal Fernando Domínguez en el juzgado federal de San Isidro, con sus bienes inhibidos. Los pesquisidores especulan que la operación financiera ocultaba fines diferentes a los declarados, vinculados a compra de propiedades e ingresos de dinero sin justificación aparente.
El discurso del Presidente revela una estrategia política clara: tomar solo la porción del acuerdo judicial que beneficia su narrativa mientras ignora deliberadamente la confesión de culpabilidad en los delitos de lavado y fraude. Milei cuestionó retóricamente cómo alguien de la trayectoria de Espert podría involucrarse en lavado de dinero, pero esta pregunta no desvanece las evidencias que pesan en su contra ni detiene una investigación en curso.
Lo preocupante es que el mandatario utiliza su cargo y plataforma mediática para cuestionar la legitimidad de una investigación judicial que avanza con independencia. Su defensa selectiva de la información y su crítica a una «operación política y mediática» no modifica el hecho de que Espert permanece bajo la mira de la justicia y que la confesión de su principal vinculante refuerza los indicios en su contra.
