Durante años vivió en el exterior y pasó las últimas dos décadas en Alemania, donde formó su familia y nació su hijo. Sin embargo, relató que un proceso terapéutico iniciado hace seis años lo llevó a revisar una historia personal que había evitado durante gran parte de su vida.
“Mi terapeuta me hizo mirar este dolor que yo no había podido enfrentar por tantos años”, expresó. Ese proceso coincidió con una necesidad cada vez más fuerte de regresar a Córdoba, decisión que finalmente tomó hace un año junto a su esposa y su hijo.
Al volver al país, se instaló en un departamento desde el cual podía ver a la distancia el predio de La Perla, uno de los principales centros clandestinos de detención de la última dictadura militar. Según contó, sentía una conexión permanente con ese lugar.
“Entre dos palmeras había un sitio que yo siempre miraba. Soy una persona muy lógica, pero algo había ahí. Desde mi departamento miraba todos los días hacia ese lugar”, recordó.
Ferreyra relató además que recién después de cumplir 50 años pudo ingresar por primera vez al predio. “Yo no podía hacerlo antes”, admitió. Al llegar, dijo haber sentido que estaba cerrando una etapa y enfrentando una verdad familiar que permanecía abierta desde hacía décadas.
Poco tiempo después recibió la noticia de la identificación de los restos de su padre, Adrián José Ferreyra, desaparecido durante la dictadura.
También habló sobre la manera en que transmite esa historia a su hijo. “Yo se lo cuento como me lo contó mi mamá: con la verdad y con mucho amor”, señaló.
En su relato recordó además a su madre, María del Carmen Pietri, y aseguró que el impacto emocional de la desaparición de su esposo marcó profundamente su vida. “Esto la atravesó y su corazoncito se debilitó”, expresó.
Como una coincidencia cargada de simbolismo, contó que actualmente su hijo asiste a la misma escuela donde su madre fue docente. “Las directoras me dijeron que tenía que venir a esa escuela porque mi mamá había dejado enseñanzas muy grandes”, relató emocionado.
Fuente: Cadena 3
