Un informe del Instituto Argentina Grande reveló el devastador impacto del ajuste económico: más de cuatro de cada diez ocupados sufren la desprotección del mercado de trabajo. La destrucción del empleo formal castiga con mayor dureza a jóvenes, mujeres y jubilados obligados a subsistir en el rebusque.
El modelo económico impulsado por el Gobierno Nacional de Javier Milei sigue profundizando la vulnerabilidad de la clase trabajadora. Según expuso un reciente reporte del Instituto Argentina Grande (IAG), basado en microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y registros del SIPA, el 45,2% de los trabajadores argentinos se encuentra en situación de desprotección laboral, realizando tareas sin aportes jubilatorios, sin estabilidad y sin una estructura propia que los respalde.
El informe expone un quiebre alarmante en la dinámica del empleo desde el inicio de la actual gestión: en solo dos años se generaron 626.000 nuevos puestos de trabajo desprotegidos, mientras se destruyeron 56.000 empleos privados protegidos y 212.000 empleos del sector público. Además, los 350.000 nuevos ocupados que se sumaron al mercado laboral desde 2024 lo hicieron íntegramente en la informalidad o bajo esquemas precarios.
Más allá de la medición oficial que sitúa la desocupación en el 7,8%, el estudio introduce el indicador de «desempleo blue», que saca a la luz la desocupación encubierta de quienes realizan «changas» de pocas horas semanales mientras buscan un empleo formal.
Al sumar este desempleo ampliado (7,7%), la tasa de desempleo blue se trepa al 15,5% en el primer trimestre del año, alcanzando su nivel más alto en lo que va del mandato libertario. Esto representa un salto de 1,5 puntos porcentuales respecto a 2024, evidenciando el acelerado deterioro de la calidad de vida de las familias argentinas.
Jóvenes y mujeres: los sectores más golpeados por la motosierra
El ajuste oficial recae de manera desproporcionada sobre las franjas más vulnerables de la población:
– Juventud precarizada: En el segmento de 18 a 26 años, la tasa de desprotección laboral escaló del 53% al 61,6%. En dos años desaparecieron 160.000 puestos jóvenes, ensañándose con los varones (126.000 empleos de calidad destruidos). Las caídas del empleo formal en sectores clave fueron drásticas: -43% en Comercio (88.525 puestos menos) y -30% en la Construcción (9.896 puestos caídos). El desempleo blue juvenil llegó al alarmante 27,7%.
– Retroceso de género y recorte estatal: La desprotección en el sector privado creció un 14,1% entre las mujeres. Esta situación se agrava por el feroz recorte del gasto público: de los 212.000 despidos estatales, 132.000 afectaron a mujeres. Asimismo, la pérdida del poder adquisitivo en salud y educación (con caídas salariales de hasta el 36% a nivel nacional) ensanchó la brecha salarial horaria de género a un récord del 10% en contra de las mujeres.
Otro dato demoledor refleja el drama de la clase pasiva, ante la licuación de las jubilaciones, la cantidad de personas de 66 años o más que deben seguir trabajando aumentó un 14% en los últimos dos años. Al reinsertarse forzosamente en el mercado mediante tareas precarias y mal pagas, el desempleo blue en adultos mayores tocó un pico récord del 12,6%, demostrando que el ajuste lo terminan pagando los sectores que deberían ser protegidos.
