El nuevo endeudamiento por US$ 3.000 millones expone la estrategia del Gobierno de Javier Milei de tomar deuda para cubrir viejos compromisos, mientras Luis Caputo niega un aumento del pasivo. Economistas advierten que la operación incrementa la deuda neta y refuerza la fragilidad del esquema financiero.
Uno de los más enfáticos fue Christian Buteler, quien sostuvo que, al sumar los US$ 3.000 millones actuales y los US$ 910 millones tomados el mes pasado mediante el BONAR 2029, la deuda neta crece. Según explicó, aunque el vencimiento total ronda los US$ 4.200 millones, solo US$ 2.700 millones corresponden a capital, por lo que el resultado final es un incremento del endeudamiento.
En la misma línea se expresó Carlos Rodríguez, ex asesor del presidente Javier Milei, quien detalló que el pago incluye intereses y amortización. De este modo, si parte de la obligación se cubre con un REPO, la deuda total aumentaría por la diferencia entre los intereses y el aporte genuino del Tesoro, estimado en alrededor de US$ 1.300 millones.
Desde la consultora IDB, el economista Nicolás Capella aportó una mirada más técnica y señaló que el plazo del financiamiento, de 372 días, debería funcionar como un puente hasta que la Argentina logre volver a los mercados internacionales. Sin embargo, advirtió sobre la dificultad del Tesoro para hacerse de los dólares necesarios, dado que la operación fue realizada por el Banco Central.
Capella agregó que el Tesoro probablemente utilizará los pesos disponibles en sus cuentas en el BCRA, lo que podría agotar ese colchón de liquidez y limitar la estrategia oficial en futuras licitaciones. Por su parte, Marina Dal Poggetto remarcó que el problema de fondo es que el país aún no logra refinanciar sus vencimientos en condiciones sostenibles, lo que mantiene la fragilidad del esquema financiero actual.
Con información de Noticias Argentinas.
