Con el libreto de la «vara alta» y la promesa de no aflojar el ritmo, desembarca el Dr. Martín Yoma al frente del Ministerio de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos.

Entre el discurso institucional y la necesidad imperiosa de despejar las dudas que ya flotan en los pasillos sobre su debut en la gestión ejecutiva, el flamante funcionario echó mano a su chapa de 24 años en la Función Judicial para dejar en claro que no viene a improvisar, sino a patear la calle.
En una presentación calcada de intenciones pero con fuerte impronta de gestión, Yoma estructuró su hoja de ruta sobre tres ejes centrales. El primero, sostener y pulir los índices de seguridad provincial: «Cuando las cosas funcionan la vara se pone alta, entonces uno tiene que mantener y mejorarla», disparó, tirándole flores al trabajo a destajo de la Policía de la Provincia y del Servicio Penitenciario, aunque advirtiendo que la maquinaria no admite relajaciones.
El segundo punto pega de lleno en la Puerta Giratoria y en el ritmo de los tribunales. El ministro dejó en claro que la seguridad no es solo patrulleros en la calle, sino fallos firmes y rápidos. Prometió una articulación aceitada con el Poder Judicial para acompañar el paquete de leyes de reforma que se viene implementando: no sirve de nada el esfuerzo policial si la justicia no responde con celeridad a las víctimas de hechos ilícitos.
Pero el verdadero toque de color y quizás el compromiso más sensible para la tropa estuvo en el tercer pilar: el bienestar del uniforme. Yoma se comprometió a mejorar la calidad de vida del agente policial y del personal penitenciario, recordando que detrás de cada chapa hay una familia que necesita tranquilidad.
Consciente de los murmullos y del celo que suele despertar la llegada de un hombre del fuero judicial a un sillón netamente ejecutivo, el ministro no esquivó el bulto ni buscó excusas teóricas. Se plantó frente a las sospechas con una frase corta y al pie: «Esta persona que desembarca, este abogado nuevo que poca experiencia tiene en la faz ejecutiva, ¿qué es lo que puede hacer? Trabajar. Yo no sé otra cosa que trabajar… mi gestión hablará por mí».
La apuesta está sobre la mesa y las cartas echadas. En una cartera caliente donde los discursos duran lo que tarda en sonar la primera sirena, Yoma promete que los números y los hechos harán el trabajo sucio. Habrá que ver si a la hora de los bifes, la experiencia de tribunales le alcanza para domar la calle riojana.











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