El empleo formal del sector de empleadas en casas particulares cayó de 629.660 a 599.527 puestos entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, según un informe del CEPA (Centro de Economía Política Argentina). La actividad también presenta elevados niveles de informalidad y pérdida del poder adquisitivo.
El retroceso se produjo en un sector caracterizado históricamente por elevados niveles de informalidad y compuesto mayoritariamente por mujeres.
El trabajo en casas particulares presenta una relación directa con la capacidad económica de las familias que contratan estos servicios. En un contexto de deterioro de los ingresos, algunos hogares redujeron las horas contratadas o prescindieron directamente de trabajadoras domésticas.
El fenómeno no necesariamente implica que las más de 30 mil personas hayan dejado de trabajar por completo. El dato corresponde específicamente a puestos registrados que desaparecieron del sistema formal, por lo que parte de esas relaciones laborales pudo haber pasado a la informalidad, haber reducido sus jornadas o finalizar definitivamente.
Y eso se traslada a otro problema, la pérdida de puestos registrados se vuelve una elevada informalidad laboral. De acuerdo con un relevamiento de EcoFeminita realizado sobre datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, el 77,5 por ciento de las trabajadoras no realiza aportes jubilatorios.
Detrás de esa cifra aparecen otras consecuencias. La mayoría trabaja sin obra social, vacaciones pagas, aguinaldo o cobertura frente a una enfermedad. Para miles de mujeres, perder la registración o pasar a trabajar menos horas significa quedar todavía más expuestas en un mercado laboral que ya partía de condiciones precarias.
La situación económica también se refleja en los ingresos. Según los datos difundidos sobre el sector, el ingreso promedio ronda los $338.000 mensuales, mientras que al menos la mitad de las trabajadoras percibe $300.000 o menos. Además, alrededor del 40% constituye el principal sostén económico de su hogar.
Según el último informe del CEPA, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 411.613 puestos registrados en unidades productivas, que comprenden actividades como industria, comercio y servicios. Si se incorporan los 30.133 empleos perdidos en casas particulares, la reducción del empleo privado registrado alcanza los 441.746 puestos.
Entre las actividades más afectadas se encuentra la industria manufacturera, con 97.312 trabajadores registrados menos, seguida por la construcción, con una caída de 80.399 puestos. Transporte y almacenamiento perdió otros 72.480 empleos durante el período.
En el caso específico del trabajo doméstico, la combinación entre pérdida de puestos registrados, reducción de jornadas y altos niveles de informalidad profundiza una situación de vulnerabilidad que ya caracterizaba al sector antes del actual deterioro del mercado laboral.
Los últimos datos oficiales disponibles sobre el mercado laboral corresponden a mayo de 2026. El sistema de estadísticas laborales del Gobierno nacional registró para ese mes 12,751 millones de trabajadores registrados en el conjunto del país, con una variación mensual negativa del 0,1%.
