El 29 de julio de 2000 murió René Gerónimo Favaloro, el médico argentino más reconocido en todo el mundo. A 26 años de su fallecimiento, su legado trasciende el desarrollo del bypass coronario, va más allá de su hito.
Favaloro nació el 12 de julio de 1923 en La Plata y se graduó como médico en la Universidad Nacional de La Plata. Luego de ejercer durante varios años como médico rural en Jacinto Aráuz, La Pampa, decidió especializarse en cirugía cardiovascular y viajó a Estados Unidos. Allí desarrolló durante una década una parte fundamental de su carrera en la Cleveland Clinic.
Fue en ese lugar donde protagonizó el hito que lo inscribió en la historia de la medicina. El 9 de mayo de 1967 realizó por primera vez con éxito una cirugía de bypass aortocoronario utilizando la vena safena. El procedimiento, que permite crear un nuevo camino para que la sangre llegue al músculo cardíaco cuando las arterias coronarias están obstruidas, modificó el tratamiento de la enfermedad coronaria y se convirtió en uno de los principales aportes de Favaloro a la medicina mundial.
Sin embargo, el reconocimiento internacional no modificó su decisión de regresar a la Argentina. En 1971 volvió al país con la intención de desarrollar un proyecto que integrara tres pilares: asistencia médica, investigación y docencia. Cuatro años después, en 1975, creó la Fundación Favaloro.
En 1992 comenzó a funcionar el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, concebido como un espacio destinado a combinar atención médica, investigación y formación.
Favaloro entendía que la formación de un médico no podía limitarse al conocimiento técnico. Para él, el profesional universitario tenía también una responsabilidad frente a los problemas sociales.
Esa concepción atravesó sus últimos años y quedó expresada en numerosas conferencias y escritos. Su preocupación por la pobreza, la desigualdad y las dificultades de acceso a la atención médica era inseparable de su idea de ejercer la medicina.
De hecho, el Estado argentino destacó oficialmente su compromiso con la atención de pacientes de bajos recursos. Tras su muerte, el gobierno Nacional declaró duelo nacional durante sus exequias y señaló que Favaloro había dedicado su vida a la ciencia, la investigación y la atención de enfermos, incluidos pacientes humildes a quienes asistió en numerosos casos de manera gratuita.
En su última exposición pública, realizada el 20 de junio de 2000 durante el XIX Congreso Nacional de Cardiología, Favaloro volvió sobre una de las preocupaciones que había marcado buena parte de su trayectoria: la desigualdad en el acceso a la atención sanitaria.
En aquella intervención cuestionó el avance de un modelo en el que la atención privada podía quedar cada vez más restringida a quienes tenían capacidad económica, mientras el sistema público recibía una demanda creciente sin contar necesariamente con los recursos suficientes.
Esa mirada aparece resumida en una de sus frases más recordadas: “Los progresos de la medicina y de la bioingeniería podrán considerarse verdaderos logros para la humanidad cuando todas las personas tengan acceso a sus beneficios y dejen de ser un privilegio para las minorías”.
Su defensa de una medicina con compromiso social convivió, sin embargo, con una profunda crisis financiera de la Fundación Favaloro hacia el final de su vida. El 29 de julio de 2000, a los 77 años, Favaloro se quitó la vida.
Su legado también permanece en las instituciones que impulsó y en la formación de nuevas generaciones de profesionales. En 1998 se constituyó la Universidad Favaloro, continuadora de aquel proyecto que buscaba combinar asistencia, investigación y docencia.
En 2019, además, Google Arts & Culture incluyó el bypass desarrollado por Favaloro entre 400 hitos e inventos considerados relevantes para la historia de la humanidad.
