Mientras la población padece los efectos del severo ajuste económico, las declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción revelan un fuerte incremento en los bienes del Presidente y su círculo íntimo. El jefe de Estado incrementó su fortuna a $295 millones y Karina Milei, su hermana, disparó su patrimonio un 210%
En medio de una profunda recesión que socava el poder adquisitivo de los trabajadores y somete a millones de familias al endeudamiento para subsistir, la cúpula del Poder Ejecutivo exhibe un próspero balance personal. La última presentación ante la Oficina Anticorrupción expone que los bienes, depósitos y dinero de Javier Milei pasaron de $206 millones a más de $295 millones durante su segundo año de gestión, lo que representa un aumento nominal del 43,3% en sus activos.
El incremento en la riqueza presidencial se explica principalmente por la revaluación de sus inmuebles y el beneficio obtenido por la tenencia de divisas en efectivo y cajas de ahorro. Mientras el dólar oficial sufría una devaluación que impactaba de lleno en la inflación y en el costo de vida popular, las tenencias en dólares del mandatario incrementaron notoriamente su valor en moneda local. De forma paralela, el Presidente registró una nueva deuda con el Banco Supervielle por casi $600 mil, al tiempo que declaró abultados ingresos por rentas personales y empresariales que alcanzaron casi los $93 millones antes de deducciones.
El salto porcentual más llamativo lo protagonizó la secretaria General de la Presidencia y hermana del mandatario, Karina Milei. Su patrimonio declarado sufrió una disparada del 210%, pasando de $11,4 millones a más de $35,3 millones. Si bien el oficialismo atribuye este incremento a la revaluación fiscal de su propiedad en el partido de Vicente López, la funcionaria sumó además activos en billeteras virtuales por casi $4 millones y declaró gastos personales por un monto superior a los $33 millones.
