Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Centro Europeo de Pronósticos, hay un 61% de probabilidades de que se desarrolle un evento El Niño significativo en los próximos meses y un 25% de que evolucione a la categoría de «súper», cuando la temperatura del mar en el Pacífico central supera los 2°C por encima del promedio, algo que solo ocurrió tres veces desde 1950.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ya elevó a más del 90% la probabilidad de consolidación del fenómeno para el trimestre junio-julio-agosto y a casi 100% para agosto-septiembre-octubre. Que pasará en La Rioja? El Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático (CMMC) de la provincia, en línea con el SMN, advirtió que la señal húmeda se fortalecerá durante la primavera y se extenderá durante el verano.
Para La Rioja eso se traduce en: precipitaciones por encima de los valores históricos, mayor frecuencia de tormentas eléctricas, con abundante caída de agua en cortos períodos, riesgo de crecidas repentinas en ríos, arroyos y quebradas, posibles anegamientos urbanos puntuales, temperaturas superiores a la media y menor frecuencia de frío persistente.
A diferencia del Litoral y la zona central del país, donde se esperan los impactos más severos con inundaciones y excesos hídricos, en Cuyo y el NOA el invierno aún podría ser más seco de lo normal. El efecto más notorio en La Rioja se sentiría a partir de la primavera. Los especialistas remarcan que el calentamiento global actúa como un piso más alto, por lo que aunque la intensidad final del Súper Niño aún está en observación, sus efectos meteorológicos podrían ser más notorios que en episodios anteriores.
