Un relevamiento de información oficial al cual tuvo acceso Agencia de Noticias La Rioja reveló que, desde 2023, el Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica inició 24 obras destinadas principalmente a prevenir inundaciones. Sin embargo, más de la mitad fueron canceladas o suspendidas y solo una llegó a completarse.
De acuerdo con los datos, de las 24 obras iniciadas, 13 fueron canceladas mediante la rescisión de contratos, dos quedaron neutralizadas -con sus plazos de ejecución suspendidos- y ocho continúan en ejecución. La única obra finalizada fue la construcción de sumideros en el municipio bonaerense de Exaltación de la Cruz.
El Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica fue creado en 2001 y se financia con el 4,3% de la recaudación del Impuesto a los Combustibles Líquidos. Los recursos tienen una asignación específica y deben destinarse a obras vinculadas con la prevención y mitigación de inundaciones, como el saneamiento de arroyos, la ampliación de cauces y la construcción de desagües pluviales.
El relevamiento también puso el foco en la ejecución presupuestaria. Entre 2024 y mayo de 2026, el Gobierno recaudó $375.400 millones provenientes del Impuesto a los Combustibles con asignación específica para infraestructura hídrica. Durante ese período, se ejecutaron alrededor de $116.000 millones, mientras que $290.000 millones fueron colocados en Letras del Tesoro.
Esto implica que se ejecutó aproximadamente un tercio de los recursos recaudados para ese destino.
La situación generó cuestionamientos debido a que se trata de fondos que cuentan con una afectación específica por ley. Es decir, no fueron creados como recursos generales del Estado, sino para financiar determinadas obras y acciones relacionadas con infraestructura hídrica.
Entre los proyectos afectados se encuentra una de las obras hídricas más importantes: la ampliación de la cuenca del Río Salado, en la provincia de Buenos Aires.
El tramo 4 contempla el dragado y ensanche de unos 56 kilómetros del río, entre los partidos de 25 de Mayo, Chivilcoy, Alberti y Bragado. El objetivo es reducir los desbordes que provocan inundaciones y afectan cientos de hectáreas productivas.
Según el último informe de la Jefatura de Gabinete presentado ante el Congreso, entre 2024 y 2025 los subtramos A y B de la obra registraron apenas un 2% de avance físico, mientras que el subtramo C pasó del 8,5% al 22,5%.
Las obras estuvieron prácticamente paralizadas durante ese período y habían sido suspendidas en 2024 pese a que el Fondo Hídrico contaba con recursos para afrontar los trabajos. Posteriormente, el presidente del Consejo Asesor del Plan Maestro del Salado, Alberto Larrañaga, señaló que las tareas comenzaron a reactivarse entre octubre de 2025 y marzo de 2026.
La situación no se limita a la cuenca del Río Salado. Entre los proyectos actualmente suspendidos aparece el acueducto San Javier, en Santa Fe, una obra de aproximadamente 330 kilómetros que fue diseñada para abastecer de agua potable a unas 124.000 personas de 14 localidades.
También fueron cancelados proyectos de construcción de desagües pluviales en barrios de Florencio Varela y La Matanza, en la provincia de Buenos Aires, además del entubado del Canal Islas Malvinas, en Río Grande, Tierra del Fuego.
