El presidente Javier Milei le tomó juramento a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete en un acto realizado en la Casa Rosada. La ceremonia estuvo marcada por el abrazo que el mandatario compartió con el funcionario saliente, Manuel Adorni, quien continúa siendo investigado por presunto enriquecimiento ilícito y otras presuntas irregularidades, pese a haber dejado el cargo.
Javier Milei le tomó juramento este martes a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete de Ministros durante una ceremonia en el Salón Blanco de la Casa Rosada. El acto contó con la presencia del funcionario saliente, Manuel Adorni, además de 14 gobernadores, ministros, secretarios, subsecretarios de Estado, familiares e invitados especiales.
“Viene una etapa de seguir avanzando con las reformas que hemos llevado adelante con el presidente y con los gobernadores obviamente, también hay que entender que cada provincia tiene su realidad sus historias su futuro”, sostuvo Santilli a minutos de asumir formalmente ante los periodistas acreditados y tras las fotos de rigor con familiares y dirigentes del PRO y de La Libertad Avanza.
Y agregó: “Tenemos un presidente que tiene una convicción, una decisión, una vocación enorme de que el argentino no vuelva al derrotero del desastre” .
Es que luego de prestar juramento Santilli, Milei -emocionado- lo abrazó y luego lo llamó con un gesto con su brazo a Adorni, quien había observado el breve acto a un costado cercano del nuevo jefe de Gabinete (lo inusual es que la toma de la televisación oficial registró a los tres y no a Milei y Santilli).
El efusivo abrazo de los tres pretendió mostrar una imagen de un funcionario saliente con éxito en su gestión y no a un Adorni investigado por presunto enriquecimiento ilícito y repudiado por gran parte del arco político y de la sociedad (y un sector de La Libertad Avanza).
Pero es claro que el jefe de Estado lo sigue defendiendo a pie juntillas, creyendo en su “honestidad”, como lo dice públicamente, pese a los numerosos y misteriosos gastos de Adorni en dólares, ocultados en sus declaraciones juradas, como admitió, y las mentiras al Congreso y la prensa sobre su monumental crecimiento patrimonial.
Lo cierto es que Milei y Adorni le arruinaron la asunción a el “Colorado” Santilli, quien pidió un acto austero pero con ministros, la crema de la dirigencia de La Libertad Avanza y nada menos que 14 gobernadores de diferentes colores políticos.
Cuentan cerca del flamante jefe de Gabinete que no podía creer el momento ocurrido en el Salón Blanco cuando Milei lo abrazó y convocó a Adorni para que se sumara efusivamente.
Ese triple abrazo demoró apenas segundos en aparecer exponencialmente en portales y redes sociales con distintas apreciaciones, muchas de las cuales hacían blanco crítico en el ahora exvocero presidencial y exjefe de Gabinete.
Obviamente ese papelón fue la comidilla de los asistentes, uno de los cuales le susurró jocosamente a otro: “Adorni no se va, Adorni no se va”.
Nunca se explicó, ni el Presidente ni el propio Adorni, por qué éste violó un decreto de su autoría prohibiendo que familiares de funcionarios viajen en el avión presidencial, norma que no cumplió al llevar a su esposa Bettina Angeletti a Nueva York.
Tampoco se aclaró la circunstancia en que Adorni viajó con su familia a Punta del Este invitado por su amigo el periodista Marcelo Grandío, quien sospechosamente trabajaba en la Televisión Pública, que en la estructura estatal depende de la Jefatura de Gabinete.
De acuerdo con fuentes judiciales, Adorni -además de enriquecimiento ilícito- podría ser investigado por lavado de dinero, por los grandes volúmenes de dólares gastados, de acuerdo a la investigación del fiscal Gerardo Pollicita.
Por último, también se investiga la relación de Angeletti con el Estado, ya que tendría varios contratos.
