Las fechas comerciales más importantes del calendario, como el Día del Padre y el Día de la Madre, no logran revertir el estancamiento del consumo. Este domingo el Día del Padre cerró con números negativos según la CAME, consolidando cuatro años consecutivos de caídas, hay que remontarse a 2022 para encontrar resultados positivos. El Día de la Madre tampoco escapa a la tendencia y viene acumulando varios años de retroceso en ventas.
¿Qué pasa con el consumo que no repunta? Es la pregunta que varios comercios y ciudadanos se hicieron al finalizar los festejos por el Día del Padre que dejó, nuevamente, un sabor amargo para un sector comercial que siguen sin ver una luz de esperanza para recuperar sus niveles de ventas que se estancaron desde la asunción de Javier Milei a la presidencia.
Este 2026, las ventas por el Día del Padre 2026 cayeron un 0,3% respecto al mismo período del año anterior, impulsadas por un menor poder de compra que no logró ser compensado por las promociones implementadas en el sector, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

El descenso de este año confirma que el poder adquisitivo de la gente sigue cayendo mientras los precios continúan subiendo, y se inscribe en un ciclo de resultados desfavorables que acumula varios años consecutivos: en 2025 la caída fue del 1,7%, en 2024 del 10,2% y en 2023 del 1,2%. El último año con crecimiento fue cuando en el país gobernada otro signo político, en 2022, cuando las ventas subieron un 1,4%, consolidando una tendencia negativa que se extiende ya por cuatro temporadas seguidas.
La clave del retroceso, según CAME, estuvo en el enfriamiento del consumo, a pesar de que más del 80% de los comercios implementó promociones especiales para la fecha. La entidad detalló que las principales apuestas pasaron por facilidades financieras con tarjetas de crédito y beneficios por pagos al contado, aunque la efectividad de esas herramientas estuvo muy contenida por la cautela generalizada de los compradores.
El ticket promedio alcanzó los $78.986, lo que representa un incremento nominal significativo frente al año pasado, cuando se ubicó en $41.302. La suba logró superar la inflación del período, pero no fue suficiente para totalizar un mayor volumen de ventas que en 2024. El comportamiento de las operaciones se concentró mayormente en los artículos más económicos de cada sector y en mercadería en oferta, lo que evidencia la prioridad de los consumidores por resguardar el presupuesto del hogar, según señaló la entidad.
Los datos surgen de un relevamiento realizado entre el 19 y el 20 de junio en 189 comercios de distintos puntos del país. De acuerdo con la encuesta, el 38,1% de los comerciantes consideró que la fecha tuvo un impacto moderado en las ventas, mientras que el 36,5% sostuvo que generó cierto movimiento, aunque insuficiente para revertir el escenario general. Por su parte, el 18% afirmó que la celebración no tuvo incidencia en la actividad comercial, y apenas el 7,4% la calificó como determinante para sus resultados.
El Día de la Madre, en la misma línea
El patrón de caídas no es exclusivo del Día del Padre. Según datos de 2025, el Día de la Madre también registró una baja del 3,5% en comparación con el mismo período de 2024, acumulando así una serie de descensos que se repite en las fechas clave del calendario comercial: en 2023 la caída había sido del 3,2% y en 2024 del 0,4%.
El ticket promedio para esa celebración se ubicó en $37.124, un aumento nominal del 9,8% respecto a los $33.819 de 2024. Sin embargo, al considerar la inflación del período, el resultado real arrojó una caída del 16,7%, lo que indica que las familias contaron con un presupuesto efectivamente menor para la misma celebración respecto al año previo.
Los números de ambas fechas reflejan con claridad el estado del consumo interno: lejos del relato de recuperación económica del que habla el gobierno de Javier Milei, la realidad muestra que el poder adquisitivo sigue deteriorado, los salarios siguen en niveles bajos y la inflación continua en ascenso erosionado los ingresos de los hogares. El consumo sigue estancado y las fechas comerciales más importantes del año no logran revertir ese escenario.
