Cada 19 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Donación de Leche Materna, una fecha destinada a reconocer a las madres donantes y concientizar sobre la importancia de esta práctica para la salud y supervivencia de recién nacidos, especialmente bebés prematuros o con problemas de salud.
La jornada fue instaurada en 2010 durante el I Congreso Iberoamericano de Bancos de Leche Humana realizado en Brasilia y cuenta con el respaldo de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera a la lactancia materna como el alimento óptimo para el desarrollo infantil durante los primeros meses de vida.
La leche humana donada funciona como una “medicina biológica” para recién nacidos vulnerables, ya que aporta anticuerpos, nutrientes esenciales y protección frente a infecciones y enfermedades graves. Además, contribuye a disminuir la morbimortalidad neonatal y favorece el desarrollo neurológico de los bebés.
Los bancos de leche materna cumplen un rol central en este proceso. Allí se recolecta, analiza, pasteuriza y conserva la leche bajo estrictos controles sanitarios antes de ser distribuida en hospitales y áreas de neonatología.
Para ser donante, las mujeres deben estar en período de lactancia, gozar de buen estado de salud y no presentar enfermedades transmisibles ni consumir sustancias incompatibles con la lactancia.
En distintos países y regiones se desarrollan campañas para fortalecer esta práctica solidaria. En España, por ejemplo, el banco regional de leche materna de Murcia informó que más de 700 bebés fueron beneficiados desde su creación, gracias a miles de litros donados por madres voluntarias.
Promover la donación de leche humana no solo mejora la calidad de vida de los recién nacidos más frágiles, sino que también fortalece políticas públicas vinculadas a la salud materno-infantil y al acceso igualitario a la atención neonatal.
