Las tarifas de servicios públicos en el Noreste Argentino (NEA) registraron aumentos muy por encima del promedio nacional. Según los últimos datos, mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo se ubicó en 3,4%, el rubro de electricidad, gas y otros combustibles trepó en esa región hasta un 14,1%, es decir, hasta siete veces más que en otras zonas del país.
El impacto fue particularmente fuerte en el componente de Vivienda y Servicios del Hogar, que en el NEA -integrado por Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones- registró un aumento del 9,7%, casi el triple que en el resto del territorio nacional. La principal diferencia se explica por la suba en las tarifas energéticas, que en otras regiones oscilaron entre el 3% y el 5%, e incluso apenas alcanzaron el 2% en la Patagonia.
Detrás de este salto aparece una serie de decisiones vinculadas a la política energética del Gobierno de Javier Milei. Entre ellas, el proceso de recomposición de ingresos de las distribuidoras eléctricas, que arrastraban deudas con CAMMESA. Según especialistas, el saneamiento de ese sistema implicó trasladar mayores costos a los usuarios finales.
A esto se suma la reducción de subsidios. Hasta principios de año, los hogares de zonas muy cálidas del norte contaban con un bloque subsidiado de consumo eléctrico de hasta 550 kWh mensuales. Sin embargo, ese umbral fue reducido primero a 300 kWh y luego a 150 kWh, lo que implica que todo consumo adicional se paga a tarifa plena, significativamente más cara.
En paralelo, algunas provincias aplicaron incrementos propios. En Chaco, por ejemplo, la distribuidora estatal actualizó el Valor Agregado de Distribución (VAD) en un 70%, encareciendo aún más las facturas. Además, cambios en la segmentación tarifaria provocaron que muchos usuarios perdieran beneficios locales como el programa “Chaco Subsidia”.
El resultado es un fuerte impacto en los hogares de una de las regiones con mayores niveles de vulnerabilidad del país. En el primer trimestre del año, las facturas de luz y gas aumentaron en promedio un 34,6% en el NEA, mientras que en términos interanuales acumulan subas del 55,1%, por encima de la mayoría de las regiones.
El fenómeno no se limita a los servicios. Los alimentos también mostraron incrementos superiores al promedio: en marzo subieron 4,7% en el NEA, frente al 3% registrado en el Gran Buenos Aires. Especialistas señalan que el encarecimiento del transporte, impulsado por subas en los combustibles, y problemas estructurales de infraestructura explican parte de esa diferencia.
