Entre videos motivacionales y el lujo inexplicable de Manuel Adorni, la Casa Rosada intenta vender un «camino» que los números y la Justicia parecen desmentir a cada paso.
Bajo el eslogan de «Estamos en camino», el Gobierno de Javier Milei lanzó un video en redes sociales que intenta transformar la parálisis económica en una épica del sacrificio. La pieza audiovisual utiliza fragmentos de Javier Milei en la cumbre de AmCham para insistir con una promesa que, tras meses de gestión, empieza a sonar a disco rayado: el derrumbe de la inflación y un crecimiento milagroso que no llega.
Sin embargo, el relato de austeridad que pregona el presidente choca de frente con la realidad de sus propios funcionarios. En la misma semana que el partido de LLA pide «paciencia» y evitar la «desesperación», la Justicia Federal puso bajo la lupa el patrimonio de Manuel Adorni. El portavoz presidencial se encuentra ahora acorralado por una investigación que revela un estilo de vida difícil de explicar con el discurso oficial de «no hay plata».
Mientras el Gobierno asegura que la economía retomará un «fuerte sendero de crecimiento», la causa judicial detalla con precisión quirúrgica el costo de los hoteles y el trayecto de placer de la familia Adorni. Resulta paradójico que el oficialismo pida «no tomar malas decisiones» por desesperación, cuando sus principales figuras parecen haber tomado la decisión de vivir una realidad paralela de privilegios, financiada bajo el amparo del poder.
En definitiva, la nueva campaña comunicacional no es más que un intento de blindar a un gabinete golpeado por los escándalos éticos y la impericia económica. Con una inflación que no da tregua y una casta que, lejos de ser ajustada, veranea en el Caribe con pasajes de mil dólares, el «camino» que propone Milei parece conducir únicamente al beneficio de sus propios funcionarios, dejando al resto de la sociedad a la espera de un milagro que no figura en los mapas.

