En una nueva muestra de su alineamiento incondicional con Washington, el Presidente y su ministro de Economía buscan en la AmCham el blindaje empresario que la calle y los indicadores locales les niegan.
Bajo el pomposo lema de «Una Argentina federal en desarrollo», Javier Milei y Luis «Toto» Caputo desembarcan este martes en el AmCham Summit 2026. La cita, organizada por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, no es un evento más, sino que representa el último búnker de legitimidad para una gestión que, acechada por la inflación y el desgaste político, necesita desesperadamente que el capital norteamericano ratifique un programa económico que muestra fisuras por todos los flancos.
La jornada presidida por el ministro Caputo, abrirá el encuentro a las 8:00 para luego huir rápidamente hacia Washington. Allí, junto a Santiago Bausili, intentará mendigar nuevas concesiones en la Asamblea de Primavera del FMI. Esta coreografía de viajes y cumbres evidencia la dependencia absoluta del Gobierno hacia los organismos multilaterales, mientras la economía real de los argentinos se estanca bajo promesas de un futuro que nunca llega.
El plato fuerte llegará a las 18:00 con el discurso del Presidente, aunque la expectativa estará teñida de pesimismo. Apenas dos horas antes de que Milei tome el micrófono, el INDEC publicará el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo. Pese a las promesas de campaña, el oficialismo ya intenta «abrir el paraguas» y justifica un IPC en torno al 3% debido a factores externos como la guerra en Medio Oriente, una excusa conveniente para ocultar la incapacidad de frenar la inercia inflacionaria.
Mientras el país padece el ajuste, la agenda de Milei parece más enfocada en su proyección personal y sus afinidades geopolíticas que en la gestión cotidiana. Tras su paso por la AmCham, el mandatario planea su tercera visita oficial a Israel, un viaje que incluso la Casa Militar mira con recelo por los riesgos de seguridad. Esta priorización de la «agenda espiritual y diplomática» sobre las urgencias domésticas confirma un modelo de gestión a control remoto, más preocupado por el encendido de antorchas en el exterior que por apagar el incendio de los bolsillos locales.
Finalmente, el evento en la AmCham demuestra la estructura de poder que sostiene al libertario, un bloque de más de 700 empresas que representan casi la mitad de las exportaciones del país. Ante este «círculo rojo» estadounidense, Milei intentará vender una «visión de transformación» que, para el ciudadano de a pie, se traduce en una transferencia de recursos sin precedentes hacia los sectores concentrados, mientras se sigue esperando el milagroso «cero» de inflación prometido recién para agosto.
