El presidente Javier Milei impulsa una reforma electoral integral que el Ejecutivo prevé enviar al Congreso en los próximos días. La iniciativa contempla la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), modificaciones en el sistema de votación y cambios en el financiamiento de las campañas políticas.
Uno de los puntos centrales del proyecto es la eliminación definitiva de las PASO, cuya suspensión ya había sido implementada de manera excepcional en 2025. El oficialismo considera esta medida como una forma de reducir el gasto público y simplificar el calendario electoral.
La propuesta también incluye un rediseño de la boleta única de papel y una modificación en el esquema de financiamiento electoral. En este sentido, el Gobierno busca reducir o eliminar el financiamiento estatal de las campañas y habilitar una mayor participación del financiamiento privado, ya sea mediante donaciones o aportes de afiliados. Según fuentes oficiales, el objetivo es disminuir la carga sobre el Estado y, al mismo tiempo, reducir la fragmentación de la oferta política.
Sin embargo, uno de los aspectos menos visibles y más técnicos de la reforma es la revisión de la cantidad de diputados por provincia, un mecanismo que no se actualiza desde el retorno de la democracia en 1983. De acuerdo con lo establecido en la Constitución Nacional Argentina, la representación parlamentaria debe ajustarse luego de cada censo nacional, algo que no se ha cumplido en las últimas cuatro décadas.
Actualmente, la distribución de bancas se rige por la ley 22.847, que fija un mínimo de diputados por provincia. El Gobierno evalúa dos alternativas: aumentar el número total de legisladores para reflejar el crecimiento poblacional o modificar esa normativa para redistribuir las bancas existentes. Este último escenario implicaría cambios significativos en la representación, con provincias como Buenos Aires ampliando su cantidad de diputados, mientras que distritos más pequeños podrían ver reducida su participación.
Dentro del equipo técnico también se analiza, aunque aún sin confirmación oficial, la posibilidad de avanzar hacia un sistema uninominal. Este modelo dividiría las provincias en distritos más pequeños donde se elegiría un solo diputado por circunscripción, en contraste con el sistema actual de representación proporcional por listas.
