Hay una distancia ética insalvable entre lo que se dice en los sets de televisión y lo que se firma en los despachos de la Casa Rosada. Mientras el relato oficial machaca con la necesidad de un «esfuerzo histórico» de la sociedad, la realidad muestra que la motosierra tiene un límite muy claro: los bolsillos de la propia casta.
Por: Lic. Mauricio Guerrero
El periodista Luis Majul reveló una directiva que sacudió la estantería de todos los ministerios. Por orden de Manuel Adorni, ahora Jefe de Gabinete, cada cartera debe presentar antes del 30 de abril un plan de ajuste adicional: 2% en gastos corrientes y un feroz 20% en gastos de capital.

Para que lo entendamos todos, el «gasto de capital» no es un número abstracto en una planilla; es la inversión en infraestructura, son las obras que generan empleo, es el mantenimiento de lo que es de todos. Recortar un 20% ahí significa, en la práctica, paralizar la gestión nacional y dejar que el país se deteriore bajo la excusa del ahorro.
Pero lo que convierte a este ajuste en una provocación es el contraste salarial. Manuel Adorni, el mismo que hoy firma los recortes y que debe dar explicaciones ante la justicia por un crecimiento patrimonial bajo sospecha, ha sido beneficiario de una política salarial de privilegio. En lo que va de 2026, los ministros y el Jefe de Gabinete se han otorgado un aumento acumulado del 123%.
La cuenta es obscena: un funcionario que a principios de año cobraba $3,5 millones, hoy supera los 8 millones de pesos mensuales. Mientras a provincias como La Rioja se les exige devolver adelantos con intereses del 15% y a los jubilados se les pide «paciencia» ante una inflación que no da tregua, los encargados de pasar la motosierra se aseguraron un sueldo que duplica o triplica cualquier paritaria real.
Es la «austeridad de doble vara»: un ajuste feroz para la gestión y para la gente, pero un blindaje absoluto para los funcionarios que redactan el ajuste. Al final del día, el sacrificio sigue teniendo los mismos destinatarios de siempre, mientras la nueva casta se acomoda los ingresos en el ascensor del privilegio.
