
Las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Perú no lograron arrojar un ganador definitivo, por lo que el país se encamina a una segunda vuelta electoral programada para el 7 de junio.
En una contienda que contó con la participación récord de 35 candidatos, el proceso reflejó la compleja realidad política de una nación que ha tenido nueve presidentes en los últimos diez años.
Para la hija del expresidente Alberto Fujimori, esta representa su tercera postulación presidencial, buscando finalmente consagrarse tras dos intentos previos, en los que no logró alcanzar la primera magistratura.
La mayor incertidumbre se centra actualmente en quién será el rival de Fujimori en el balotaje, dado que existe un empate técnico por el segundo lugar.
El candidato de izquierda, Roberto Sánchez, y el exalcalde de Lima, el ultraderechista Rafael López Aliaga, aparecen casi igualados en los sondeos preliminares, con porcentajes que oscilan entre el 12% y el 13% de los sufragios.
La jornada electoral estuvo marcada por importantes demoras y complicaciones logísticas, que impidieron el normal desarrollo del voto en varios sectores.
Ante esta situación inédita, la Junta Nacional Electoral dispuso la apertura de emergencia de 216 mesas en el distrito de Lima para este lunes, así como en centros de votación en Orlando y Nueva Jersey, Estados Unidos, donde los ciudadanos no pudieron sufragar el domingo.
Con este panorama, Perú deberá esperar hasta el mes de junio para conocer finalmente quién será su nuevo presidente.
La fragmentación del voto y los incidentes registrados durante el domingo subrayan los desafíos institucionales que enfrenta el país en su búsqueda por establecer un nuevo liderazgo político
