Un enfermero de 44 años identificado como Eduardo Bentancourt, fue encontrado sin vida este viernes en su departamento del barrio porteño de Palermo. El cuerpo fue hallado sentado en una silla del comedor, con sangre en la boca y sin signos vitales, en un caso que es investigado bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte”.
El alerta fue dado por su hermana, residente en Gualeguaychú, quien se comunicó con el 911 tras no poder contactarlo desde el pasado 30 de marzo. A partir de la denuncia, efectivos de la Policía de la Ciudad ingresaron al domicilio ubicado en la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2420 junto a la propietaria del inmueble, ya que la víctima alquilaba el lugar. Según las primeras observaciones, no se detectaron signos de violencia en la escena.
Durante el procedimiento, se encontraron al menos cuatro ampollas abiertas -entre ellas de fentanilo y midazolam-, además de una caja con más de 40 ampollas de distintas drogas hospitalarias, una jeringa y una aguja. También se secuestraron tres teléfonos celulares. La cantidad de sustancias halladas y los elementos presentes en el lugar abren interrogantes sobre las circunstancias del hecho, incluso la posibilidad de que el hombre no estuviera solo al momento de su muerte.
Entre los fármacos encontrados se enumeran propofol, lidocaína, difenhidramina, dipirona, hioscina, fentanilo, diclofenac, clonazepam, midazolam, dexametasona, adrenalina, haloperidol, metoclopramida, diazepam, ketorolac, cloruro de potasio, ceftriaxona, penicilina y succinilcolina, entre otros.
Personal del SAME constató el fallecimiento, mientras que intervino el doctor José Guerrero, de la Unidad Fiscal de Lucha contra el Narcotráfico (UFLA) Norte, quien ordenó el secuestro de los elementos hallados y la realización de las pericias correspondientes. La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, a cargo de Carlos Vasser.
En paralelo, continúa una investigación por el robo de estos fármacos en el Hospital Italiano y su posible utilización en encuentros clandestinos conocidos como “propofest” o “viajes controlados”.
El propofol es un anestésico de uso estrictamente hospitalario que actúa sobre el sistema nervioso central, generando sedación profunda y pudiendo causar depresión respiratoria severa. El fentanilo, por su parte, es un opioide sintético de alta potencia, utilizado para tratar dolores intensos, pero que en contextos de uso indebido puede provocar adicción, pérdida de conciencia y paro respiratorio.
Las autoridades buscan determinar ahora las causas exactas de la muerte y si existe relación con otras investigaciones en curso sobre el uso irregular de estas sustancias.
