Tras confirmar que el profesional murió por una sobredosis de propofol y fentanilo, los investigadores buscan acceder a la información del dispositivo hallado junto al cuerpo. El hallazgo de insumos médicos en su domicilio disparó una causa paralela.
La Justicia busca avanzar de manera determinante en la investigación que rodea la muerte de Alejandro Zalazar, el anestesista hallado sin vida en su departamento del barrio de Palermo. El foco principal de los peritos está puesto ahora en abrir su teléfono celular, el cual se encontraba junto al cuerpo y permanece bloqueado.
El objetivo de los investigadores es extraer mensajes, llamadas y datos de geolocalización que permitan reconstruir los últimos movimientos del profesional y, fundamentalmente, obtener pistas sobre el circuito ilegal de fármacos de alta complejidad.
Debido a las medidas de seguridad del dispositivo, el Ministerio Público Fiscal solicitó la intervención de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP). Los especialistas en cibercrimen trabajarán con software específico para vulnerar el bloqueo y resguardar la integridad de la prueba digital.
Autopsia y hallazgos clave
Los resultados de la necropsia confirmaron que el fallecimiento de Zalazar fue consecuencia de una congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico. Este cuadro clínico fue provocado por el consumo de:
– Propofol: Un agente anestésico de acción corta.
– Fentanilo: Un potente opioide sintético.
Investigación paralela: Durante el allanamiento inicial, la Policía incautó diversos elementos médicos, entre ellos una vía de suero que ya estaba conectada al profesional. Tras el peritaje de estos insumos, se constató que pertenecían al Hospital Italiano.
Este descubrimiento ha dado un giro a la causa original. Lo que comenzó como una investigación por «averiguación de causales de muerte» se ha ramificado en un expediente por el robo sistemático de fármacos dentro de instituciones de salud.
La principal hipótesis de la fiscalía sugiere que Zalazar podría haber formado parte de una red de sustracción de drogas peligrosas, cuyo alcance y otros posibles involucrados podrían salir a la luz una vez que se logre acceder al contenido del teléfono incautado.
