La cantidad de empresas en Argentina registró una fuerte caída desde la llegada al poder de Javier Milei. Entre diciembre de 2023 y el mismo mes de 2025 cerraron 22.608 compañías, lo que equivale a un promedio cercano a 30 cierres por día.
El fenómeno afecta a la mayoría de los sectores económicos y representa uno de los procesos de destrucción de tejido productivo más significativos. La caída impacta especialmente en actividades como la construcción, la industria, el comercio y el sector inmobiliario.
Uno de los rubros más golpeados en términos relativos es el de transporte y almacenamiento, donde se registraron 5.509 cierres, equivalentes al 14% del total. Según especialistas, esto se vincula con la caída de la demanda logística y el avance de importaciones que reemplazan producción nacional.
Los sectores más afectados concentran más del 50% del Producto Bruto Interno y del empleo registrado, que se redujo en alrededor de 290 mil puestos desde fines de 2023. En contraste, las actividades que muestran mejores resultados -como agro, finanzas, minería y energía- tienen un peso mucho menor en la generación de empleo.
De acuerdo con Guido Zack, investigador de Fundar, el escenario no muestra perspectivas claras de mejora en el corto plazo. El especialista advierte que los sectores dinámicos del modelo económico actual no son intensivos en empleo, lo que limita la recuperación del mercado laboral.
Además, señala que factores como el tipo de cambio, la presión tributaria y los costos logísticos afectan la competitividad de las empresas locales. A esto se suma la política de apertura de importaciones, que incrementa la competencia externa en un contexto de caída de la demanda interna.
La disminución en la cantidad de empresas se verifica en todas las provincias, aunque con distinta intensidad. La Rioja encabeza la lista con una caída del 14,9%, seguida por Catamarca (11,84%) y Chaco (10,6%).
La única excepción es Neuquén, donde la actividad vinculada a Vaca Muerta permitió un crecimiento del 1,4% en la cantidad de empleadores.
El retroceso en el número de empresas se inscribe en una tendencia más amplia. Según los registros, el pico se alcanzó en 2012, con más de 540 mil firmas. Desde entonces, el tejido empresarial mostró fluctuaciones: una caída durante el gobierno de Mauricio Macri, una recuperación parcial en la gestión de Alberto Fernández y un nuevo descenso en la actualidad.
Especialistas coinciden en que la economía argentina arrastra problemas estructurales desde hace más de una década, como el estancamiento del PBI, la falta de divisas y políticas económicas de corto plazo. En ese contexto, el actual proceso de ajuste busca reordenar variables macroeconómicas, aunque con un fuerte impacto en la actividad productiva.
