El aumento sostenido de la morosidad en los préstamos a familias no para de estar presente en el sistema financiero argentino, todo bajo el contexto de expansión del crédito durante la gestión de Javier Milei. En enero de 2026, la tasa de incumplimiento alcanzó el 10,6% y acumuló quince meses consecutivos en alza.
De acuerdo con la consultora 1816, este nivel representa un récord en más de dos décadas y remite a cifras que no se observaban desde los primeros meses posteriores a la salida de la Crisis de la Convertibilidad en Argentina. En este escenario, la morosidad dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en un rasgo estructural del sistema.
El deterioro es aún más marcado en el segmento de entidades no financieras y fintech, donde la irregularidad en los créditos a familias trepó al 27,4%. Este sector, que incluye actores como Mercado Libre y Tarjeta Naranja, fue uno de los principales motores del crecimiento del crédito, pero también donde primero se evidencian las dificultades de pago.
La fintech Ualá quedó en el centro del debate tras la difusión de un análisis basado en datos del Banco Central de la República Argentina que sugería niveles de mora cercanos al 40% en su cartera, con picos aún mayores en algunos segmentos.
La información generó inquietud en el mercado financiero, aunque especialistas relativizaron esos valores. La mora efectiva de la cartera activa podría ubicarse por debajo del 20%, ya que los registros del Banco Central incluirían créditos ya dados de baja por la empresa, pero aún presentes en la base de deudores.
Desde la compañía explicaron que existe un problema de comparabilidad vinculado a cambios en su modelo de negocio. Señalaron que la cartera residual concentra principalmente clientes en situación de mora, sin el ingreso de nuevos préstamos que equilibren el indicador.
Además, destacaron que recién en 2026 comenzarán a aplicar de forma sistemática el mecanismo de “write-off”, mediante el cual se eliminan de los balances los créditos incobrables. Bajo este criterio, estiman que la morosidad real se ubicaría en torno al 17%.
Más allá de las diferencias metodológicas, los datos reflejan una tendencia clara: el crédito creció a un ritmo mayor que la capacidad de pago de los hogares. Incluso considerando estimaciones más moderadas, los niveles de mora -entre el 17% y el 18%- continúan siendo elevados.
Ualá avanzó recientemente en una inyección de capital cercana a los 195 millones de dólares, en un intento por fortalecer su posición financiera frente al aumento del riesgo crediticio.
