La crisis de la industria textil alcanzó al taller que confeccionó los mamelucos de YPF con los que se disfraza Javier Milei en viajes oficiales. Tras fundirse, su dueña hoy trabaja como chofer de Uber para subsistir. “Confié y me jodí”, se lamentó.
La apertura de importaciones y la caída de la demanda provocaron la quiebra del taller textil que elaboraba mamelucos para YPF, utilizados incluso por Javier Milei en sus recorridos oficiales. Sofía Berea, dueña de la pyme, debió reinventarse y hoy trabaja como conductora de la aplicación Uber para poder subsistir.
En diálogo con el canal de streaming Gelatina, la empresaria contó que apoyó al libertario, pero ahora siente “una bronca terrible” con él. Según relató, una de las primeras medidas del gobierno fue permitir la entrada libre de productos textiles. “Pensé que no me iba a afectar porque hacía productos técnicos para petroleras, no moda, pero los pedidos dejaron de llegar de inmediato”, explicó.
Sofía destacó que su taller siempre trabajó con empleados en blanco y les brindaba apoyo adicional, como comidas diarias, como forma de retribuirles el esfuerzo. Sin embargo, la situación económica terminó por colapsar su estructura. “Pasé de querer mejorarles la vida a mis empleados a no poder darles de comer. Algunos me pedían que les pague menos porque no había trabajo. Fue muy duro y desilusionante cerrar”, recordó.
El golpe final llegó cuando los containers con telas ignífugas quedaron retenidos en la aduana y, tras la apertura de importaciones, la producción comenzó a ingresar desde el exterior. “Me creí lo que Milei dijo. Pero se pasó de la raya”, lamentó.
Según Sofía, durante los primeros meses del gobierno hubo un breve repunte, pero a finales de 2024 los pedidos desaparecieron y su empresa quedó sin respaldo económico para competir. “Pasé de ser dueña, de tener mi propia oficina y mi cafetera, a estar manejando todo el día”, relató.
La empresaria reconoció que su voto a Milei fue un voto bronca contra la gestión anterior. Sobre la frase “que se jodan, esto es lo que votaron”, señaló: “Tienen razón. Yo confié y me jodí. Todo por lo que luché, invertí y aposté lo perdí. Hoy soy el reflejo de que me la tengo que bancar”.
“Hoy no lo volvería a votar, aunque venga con cualquier promesa”, concluyó Sofía a raíz de su situación laboral.
