El caso de Agostina Páez, la abogada e influencer santiagueña de 29 años detenida en Brasil desde enero, ha tomado un rumbo inesperado. Tras semanas de sostener una postura defensiva, Páez rompió el silencio para admitir su responsabilidad en los gestos racistas que se le imputan a la salida de un local nocturno: «He cometido un error del cual he aprendido», confesó a través de un audio difundido recientemente.
Este cambio de 180 grados en la estrategia legal coincide con la llegada de la doctora Carla Junqueira al equipo de defensa. La letrada brasileña, quien ganó notoriedad internacional por lograr la histórica condena de Juan Darthés en el caso de Thelma Fardin, reemplazó a Ezequiel Roitman tras una serie de discrepancias en la conducción de la causa. Junqueira fue tajante respecto al nuevo enfoque: «Voy a cambiar completamente la estrategia. Dejaré de enfocarme en el fondo de la acción. Ya no vamos a discutir si lo hizo o no. Ella lo hizo, se equivocó y cometió un delito», sentenció.
Desde su lugar de detención, Páez intentó bajar la tensión mediática y judicial con un mensaje de arrepentimiento, calificando lo sucedido como un aprendizaje «muy difícil pero importante» en su vida. Aseguró que su conducta fue una reacción equivocada producto del enojo y que espera que su situación sirva de ejemplo para otros argentinos.
Actualmente, la joven afronta cargos por injuria racial y permanece con tobillera electrónica en un barrio alejado de las zonas turísticas de Río de Janeiro. A pesar del cambio de postura y del pedido de su nueva defensa para que se le permita regresar a la Argentina, el Ministerio Público Fiscal de Río de Janeiro rechazó la solicitud, ratificando que la imputada deberá permanecer en territorio brasileño bajo estricta vigilancia judicial.
