La crisis en la industria argentina volvió a manifestarse con el cierre de varias fábricas y la presentación de quiebra de una empresa emblemática, lo que agrava la situación del empleo fabril en diferentes regiones del país.
La fábrica de heladeras NEBA cerró definitivamente su planta en Catamarca y despidió a todos sus trabajadores, según se comunicó oficialmente este miércoles. La determinación se conoció de manera sorpresiva para el personal, que ahora enfrenta un escenario de incertidumbre laboral y económica.
El cierre de NEBA se suma a otros episodios recientes en la provincia. A principios de año la empresa Dabra, productora de calzado bajo la marca Lotto y vinculada a los dueños de Dexter, también cesó actividades, dejando sin empleo a unas 40 personas aproximadamente. En ese caso la firma abonó las indemnizaciones conforme a la normativa, pero igualmente impactó en la economía local.
En un hecho que reverbera en el sector metalúrgico, la empresa Aires del Sur S.A. (ADS) solicitó ante la Justicia la quiebra por estado de “cesación de pagos irreversible” y fracaso definitivo de su plan de continuidad productiva. La compañía, dedicada a la fabricación y comercialización de equipos de aire acondicionado bajo las marcas Electra y Fedders, argumentó que intentos previos de saneamiento financiero -incluida una negociación con el fabricante chino Chigo Group para traspasar hasta el 80 % de su capital- fracasaron.
La presentación de quiebra fue formalizada este miércoles por el presidente de la empresa, Roberto Ángel Ceretti, ante la Justicia Comercial. En el escrito se detalló la imposibilidad de sostener la producción, lo cual se traduce en un grave deterioro de las operaciones de la planta ubicada en Río Grande (Tierra del Fuego).
La unidad fueguina -que había enfrentado fuertes reclamos por parte de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) por salarios adeudados y condiciones de trabajo- ya había acumulado protestas de sus trabajadores ante la falta de pago de sus haberes.
Frente al pedido de quiebra, los sindicatos UOM y ASIMRA anunciaron la toma de la planta por tiempo indeterminado y el control de las instalaciones, en un intento por evitar el desmantelamiento de la capacidad productiva y proteger los puestos de trabajo. Los trabajadores convocan además a una movilización para defender el patrimonio industrial de la zona.
