El Gobierno nacional resolvió postergar hasta el 1° de enero de 2028 la entrada en vigencia de los artículos vinculados al financiamiento del Instituto(INCAA incluidos en el proyecto de reforma laboral. La decisión implica que, en caso de que la ley sea aprobada por ambas Cámaras del Congreso, la eliminación de las actuales asignaciones específicas no se aplicará de manera inmediata, sino dentro de tres años.
En el texto original de la reforma, los artículos 210 y 211 proponían suprimir automáticamente las fuentes que integran el Fondo de Fomento Cinematográfico. Actualmente, ese fondo se compone del 10% del valor de las entradas de cine, el 10% de la comercialización de DVDs y el 25% de lo recaudado por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) mediante un impuesto específico aplicado a la facturación de radios, canales de televisión y servicios de TV paga.
Antes de que el proyecto fuera votado por primera vez en la Cámara Alta, el Ejecutivo decidió incorporar una prórroga: si la reforma es sancionada, la derogación de esas asignaciones específicas recién se hará efectiva a partir de 2028.
El presidente del INCAA, Carlos Pirovano, explicó días atrás que, de aprobarse la reforma, el organismo dejaría de financiarse con esos recursos afectados y pasaría a depender del presupuesto general de la Nación. En ese esquema, el Congreso debería asignar cada año una partida específica al Fondo de Fomento Cinematográfico en el marco de la discusión presupuestaria. Según detalló, la recaudación proveniente del Enacom y del porcentaje de entradas de cine “pasaría a ser renta general” a partir del 1 de enero de 2028.
Desde el sector audiovisual manifestaron preocupación por el eventual cambio de esquema. La productora Vanessa Ragone, responsable de títulos como “El secreto de sus ojos” y “Elena sabe”, sostuvo que si los fondos específicos se eliminan y pasan a depender del presupuesto general, el INCAA perdería estabilidad financiera y quedaría sujeto a la decisión anual del Poder Ejecutivo. Según planteó, ello afectaría la autonomía y previsibilidad del organismo y podría derivar en una caída de la producción de cine nacional, pérdida de empleo en toda la cadena audiovisual y un retroceso en el desarrollo federal de la actividad.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, la planta de trabajadores del INCAA se redujo de 730 a 300 empleados, de acuerdo con datos aportados por el propio Pirovano.
En paralelo, la plataforma estatal CINE.AR atravesó una serie de cambios administrativos. En marzo del año pasado, el Gobierno dispuso por decreto transferir CINE.AR, CINE.AR Play y CINE.AR Estrenos desde el INCAA a una empresa estatal dependiente de la Secretaría de Comunicación, entonces encabezada por Manuel Adorni. Posteriormente, el Ejecutivo impulsó la venta del canal y la plataforma mediante subasta con el argumento de reducir costos, lo que generó rechazo en el sector audiovisual. Sin embargo, hacia fines de 2025, el Gobierno dejó sin efecto el traspaso y mantuvo las plataformas bajo la órbita del INCAA.
