La situación de los trabajadores de Vialidad Nacional en La Rioja atraviesa un momento crítico, marcado por salarios congelados, falta de paritarias y una deuda acumulada de tres meses en el pago de adicionales. En un contexto de ajuste sostenido sobre la obra pública nacional, el desfinanciamiento del organismo profundiza la incertidumbre laboral y el temor a un progresivo vaciamiento de la repartición.
“Hoy la situación de los trabajadores de Vialidad es incierta”, advirtió Esteban Carrizo, titular del Sindicato de Trabajadores de Viales y Afines de la República Argentina (STVyARA), Delegación La Rioja, en declaraciones a Canal 9. El dirigente recordó que, si bien durante 2025 se logró frenar la disolución formal del organismo, el escenario actual continúa siendo alarmante. “Seguimos con el proceso de desfinanciamiento de Vialidad Nacional, trabajando a pulmón y con un plan de retiros voluntarios para ver si de alguna manera logran vaciar la repartición”, sostuvo.
La precarización se expresa con fuerza en los ingresos del personal. Según Carrizo, los salarios permanecen congelados desde noviembre de 2024, sin posibilidad de discutir recomposiciones salariales. “No podemos acceder a una paritaria”, remarcó, y detalló que en la provincia se acumula una deuda sensible: “Se están adeudando tres meses de adicionales a los trabajadores. Desde noviembre de 2025 no se pagan esos adicionales”.
Mientras tanto, el deterioro de las rutas nacionales se vuelve cada vez más evidente. El personal técnico y operativo intenta sostener tareas básicas sin recursos ni previsibilidad, en un contexto de fuerte restricción presupuestaria. La falta de inversión no solo impacta en las condiciones laborales, sino también en la seguridad vial y en la capacidad del Estado para garantizar infraestructura básica en el interior del país.
Desde el gremio advierten que el ajuste no es neutro: recae directamente sobre trabajadores con salarios licuados y sobre una red vial estratégica para el desarrollo regional. En La Rioja, Vialidad Nacional continúa funcionando, pero -según describen sus propios empleados- lo hace “a pulmón”, con recursos mínimos y un futuro incierto.
La Ruta Nacional 79 es uno de los ejemplos más visibles del impacto del ajuste en el territorio riojano. Su mal estado refleja las consecuencias directas del desfinanciamiento de la obra pública dispuesto por el gobierno de Javier Milei, una decisión que dejó sin mantenimiento a gran parte de la red vial nacional. La traza presenta calzadas deformadas, señalización ausente y reparaciones provisorias que ya no alcanzan. Para trabajadores, productores y transportistas que la recorren a diario, el tránsito se volvió riesgoso, con mayor probabilidad de siniestros y un incremento sostenido de los costos de traslado.
