Desde el 1º de febrero, el Gobierno de Javier Milei profundiza el ajuste y vuelve a golpear el bolsillo de los usuarios con nuevos aumentos en las tarifas de gas y electricidad, tras avanzar con la quita de subsidios. El gas registrará una suba promedio del 16,86% en todo el país, mientras que, en el Noroeste, La Rioja quedará alcanzada por un incremento del 2,55.
El Gobierno nacional volverá a aplicar un fuerte tarifazo en los servicios públicos a partir del 1º de febrero, como parte de su política de reducción de subsidios y actualización de costos del sistema energético. El incremento más significativo será en el gas natural, con una suba promedio del 16,86% en todo el país, mientras que la electricidad también registrará nuevos ajustes que impactarán directamente en las provincias.
Durante los primeros meses de 2024, el Ejecutivo ya había implementado aumentos de gran magnitud, con subas cercanas al 150% en la tarifa eléctrica y de hasta 300% en el gas. Luego de ese período, las actualizaciones se mantuvieron por debajo de la inflación mensual, pero tras las elecciones el esquema volvió a endurecerse con nuevas decisiones oficiales.
Aumento confirmado para La Rioja
En este contexto, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) aprobó nuevos valores para la empresa TRANSNOA, encargada del transporte eléctrico en el Noroeste Argentino. El ajuste establece una actualización del 2,55% en sus ingresos a partir del 1º de febrero, alcanzando de manera directa a La Rioja.
Como novedad para la provincia, la resolución incorpora oficialmente al esquema tarifario la línea de interconexión Recreo–La Rioja, una obra clave para el abastecimiento eléctrico local, que ahora contará con un costo de mantenimiento reconocido en la tarifa.
Las razones oficiales
Desde Nación explicaron que el tarifazo responde a la Revisión Quinquenal Tarifaria, la actualización por inflación (IPIM e IPC), la aplicación del nuevo esquema de subsidios y la fijación de un precio unificado del gas. Según el Gobierno, el objetivo es dar previsibilidad, aunque el impacto vuelve a recaer sobre el bolsillo de los usuarios.
