Mil días de Javier Milei en la Casa Rosada dejan una pregunta inevitable: ¿qué pasó con la promesa de una Argentina más próspera, con más trabajo, inversión y crecimiento?
Los números cuentan otra historia. Una historia de salarios que perdieron poder de compra, jubilados que fueron usados como variable de ajuste, familias cada vez más endeudadas, empresas que cerraron y una industria que produce menos.
El salario ya no alcanza
Los salarios registrados perdieron un 8,2% de poder adquisitivo desde noviembre de 2023. Pero el golpe es todavía mayor en algunos sectores: los trabajadores públicos nacionales acumulan una caída real del 37% y el salario mínimo perdió 40,8% de su poder de compra.
No es solamente cobrar menos. Es poder comprar menos con el mismo sueldo.
Los jubilados, otra vez pagando el ajuste
El bono de $70.000 para quienes cobran la mínima permanece congelado desde marzo de 2024. Si hubiera acompañado la movilidad, hoy debería superar los $223.000.
En otras palabras: un jubilado de la mínima pierde alrededor de $153.000 por mes solamente por el congelamiento de ese bono.
El ajuste también tiene destinatarios concretos.
Cuando el crédito se convierte en salvavidas
Hay otro dato que explica mucho de lo que ocurre en los hogares: la deuda.
La morosidad bancaria de las familias pasó del 2,5% al 13%. En los créditos otorgados por entidades no financieras y billeteras virtuales, saltó del 7,3% al 33,9%.
El crédito dejó de ser, para millones de argentinos, una herramienta para comprar un auto, mejorar la casa o concretar un proyecto. Ahora sirve para llegar a fin de mes, comprar alimentos, medicamentos o pagar servicios.
Ahí aparece una de las imágenes más claras de estos mil días: una familia que se endeuda no para progresar, sino para sobrevivir.
Menos consumo, menos trabajo
Los supermercados venden 10,3% menos que en el período previo a Milei. En los mayoristas, la caída llega al 16,9%.
No es que los argentinos hayan descubierto de repente que necesitan comprar menos. Tienen menos ingresos y, por lo tanto, compran menos.
Y cuando cae el consumo, el golpe llega al empleo.
Desde noviembre de 2023 se destruyeron 411.613 puestos de trabajo registrados: unos 450 empleos formales por día.
La industria perdió más de 97.000 trabajadores; la construcción, más de 80.000; y transporte y almacenamiento, más de 72.000.
Mientras tanto, la desocupación llegó al 7,8% y hay 323.000 desocupados más que al finalizar 2023.
Menos empresas, menos industria
Durante la gestión desaparecieron 30.633 empresas empleadoras. Son, en promedio, 33 empresas menos por día.
El comercio, el transporte, la industria, la construcción y los servicios están entre los sectores más golpeados.
La industria manufacturera, además, produce hoy 10,2% menos que en el período previo a Milei y perdió más de 97.000 puestos registrados.
La inversión tampoco respondió como prometía el relato libertario: en el primer trimestre de 2026 cayó 11,6% interanual y la inversión extranjera directa acumula una desinversión neta de USD 1.193 millones.
La promesa y la realidad
El Gobierno prometió que el sacrificio de hoy abriría las puertas de una Argentina con más inversión, empleo y crecimiento.
Después de mil días, los números muestran otra cosa:
menos salario, menos jubilación, menos consumo, menos empleo, menos empresas, menos industria y más endeudamiento.
El dato más importante, quizás, no está en ninguna planilla. Está en la vida cotidiana.
Porque detrás de cada porcentaje hay un trabajador que llega con menos plata a fin de mes, un jubilado que resigna medicamentos, una familia que se endeuda para comprar comida, una empresa que baja la persiana y un joven que busca trabajo y no lo encuentra.
Ese es el verdadero balance de los mil días del modelo libertario.
