
Por Mariangel Oviedo Andrada
La revista TIME publicó recientemente su lista TIME100 AI, que reconoce a las figuras más influyentes del mundo en el desarrollo, la investigación y la regulación de la inteligencia artificial. Entre referentes de Silicon Valley y académicos de prestigiosas universidades, aparece un nombre argentino: Milagros Miceli, socióloga, doctora en ingeniería informática y una de las voces más lúcidas a la hora de exponer la cara menos visible de esta tecnología.
Miceli, que actualmente reside en Berlín, dirige investigaciones en el Weizenbaum-Institut y en el Distributed AI Research Institute (DAIR), además de enseñar en la Universidad Técnica de Berlín. Su trabajo se centra en un aspecto que suele pasar desapercibido: las condiciones laborales de quienes etiquetan y organizan los datos que hacen posible entrenar a los modelos de IA. Es decir, las miles de personas que desde países en vías de desarrollo realizan tareas invisibles, mal pagadas y muchas veces precarizadas, pero fundamentales para que las inteligencias artificiales funcionen.
“Sin datos no hay inteligencia artificial, y detrás de esos datos hay trabajadores que merecen reconocimiento y condiciones justas”, ha señalado en más de una oportunidad. Su proyecto Data Workers’ Inquiry busca precisamente dar voz a estos trabajadores y democratizar la discusión sobre la tecnología que está moldeando nuestro futuro.
Por qué importa que sea una argentina
El reconocimiento a Miceli llega en un momento complejo para la ciencia en Argentina. Mientras los investigadores locales enfrentan recortes, incertidumbre laboral y falta de financiamiento, que una profesional formada en el país logre trascender a nivel global reafirma la calidad del talento argentino, incluso en contextos adversos. Su inclusión en la lista de TIME no solo es un logro personal: es también un recordatorio de que, con inversión sostenida, Argentina tiene capacidad para producir referentes de impacto mundial en ciencia y tecnología.
El valor de ser mujer en inteligencia artificial
La noticia cobra además una dimensión de género. En el campo de la inteligencia artificial —y en las ciencias duras en general— las mujeres siguen siendo minoría. Según la UNESCO, menos del 30% de los investigadores en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son mujeres. La brecha de género atraviesa no solo el acceso a la formación, sino también la posibilidad de ocupar puestos de liderazgo y obtener reconocimiento.
En ese contexto, que Miceli figure entre las 100 personalidades más influyentes en IA es un mensaje potente: las mujeres no solo participan del debate tecnológico global, también lo están liderando. Su enfoque ético y social aporta una perspectiva muchas veces ausente en un campo dominado por ingenieros y corporaciones tecnológicas.
Un reconocimiento con impacto simbólico
La elección de Milagros Miceli por parte de TIME no es solo un logro individual. Es un hecho que inspira a las jóvenes investigadoras, pone en valor la capacidad científica argentina y visibiliza la necesidad de reducir las brechas de género en la tecnología. También recuerda que detrás de cada avance en inteligencia artificial hay historias humanas que merecen ser contadas, y que el futuro de la tecnología será más justo y sostenible en la medida en que incorpore todas las voces.