En una videoconferencia que se extendió durante la noche del lunes, siete mandatarios provinciales analizaron el impacto de las políticas nacionales en sus distritos y comenzaron a delinear una estrategia conjunta para ganar peso en el Congreso. Participaron Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Hugo Passalacqua (Misiones), Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro).
El encuentro no fue solo un intercambio de diagnósticos económicos. Según trascendió, los gobernadores evalúan la posibilidad concreta de conformar un interbloque legislativo propio en Diputados y el Senado, con el objetivo de negociar en conjunto con el Gobierno nacional mejores condiciones en el reparto de recursos y en aquellas leyes que afectan directamente a sus economías regionales.
La reunión coincidió con un movimiento clave en la Cámara alta: los senadores peronistas dialoguistas Sandra Mendoza (Tucumán), Carolina Moisés (Jujuy) y Guillermo Andrada (Catamarca) abandonaron el bloque conducido por José Mayans para crear el espacio “Convicción Federal”. La fractura debilitó aún más al interbloque del PJ, que quedó reducido a 25 bancas, su piso histórico, y abrió margen para nuevas configuraciones parlamentarias.
En sus redes sociales, Jaldo describió el encuentro como un intercambio institucional para “analizar, con responsabilidad, la realidad que atraviesan nuestras provincias a partir de las políticas implementadas por el Gobierno nacional”. Durante la videoconferencia, cada mandatario expuso la situación particular de su distrito. El gobernador tucumano detalló una caída de la coparticipación federal estimada entre 10.000 y 15.000 millones de pesos solo en febrero, atribuida a la retracción del consumo y del IVA. También señaló el impacto en sectores como la industria textil, el azúcar y otras economías regionales.
Varios coincidieron en que, más allá de excepciones vinculadas al petróleo o al litio, las problemáticas provinciales son similares. Weretilneck reclamó un “federalismo real y concreto” en materia impositiva y de infraestructura, mientras Jalil y Sáenz insistieron en la necesidad de defender recursos estratégicos, financiamiento para obras y políticas que promuevan el empleo.
El temario abordado incluyó producción agrícola, turismo, minería, desarrollo energético, políticas impositivas y ganadería. Los mandatarios acordaron sostener reuniones periódicas y coordinar una agenda común de desarrollo regional. Algunos de ellos ya tienen previsto participar de la “Argentina Week” en Nueva York, del 9 al 12 de marzo, un evento orientado a atraer inversiones en energía, minería, agroindustria y turismo.
Aunque públicamente descartan que se trate de una alianza electoral de cara a 2027, el movimiento tiene implicancias políticas inmediatas. Esta semana el Senado debatirá la Reforma Laboral, la baja de la edad de imputabilidad y la modificación de la Ley de Glaciares, un punto clave para las provincias mineras del NOA y la Patagonia. La reforma propone devolver a las jurisdicciones la facultad de definir zonas periglaciares, lo que podría destrabar proyectos de litio, cobre y otros minerales actualmente condicionados por la normativa ambiental nacional. Jalil ha sintetizado su postura con una frase que repite con frecuencia: “No hay impacto ambiental peor que la pobreza”.
En paralelo, el Gobierno necesita asegurar gobernabilidad para avanzar con su agenda reformista antes de la apertura de sesiones ordinarias que encabezará el presidente Javier Milei el domingo. Los siete gobernadores han acompañado iniciativas centrales del oficialismo, como el Presupuesto 2026 y la Modernización Laboral, y sus legisladores han aportado quórum y votos en proyectos impulsados por La Libertad Avanza.
A cambio, reclaman mayor coparticipación, fondos de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para obras, financiamiento para infraestructura energética y un tratamiento impositivo diferenciado. Consideran que la negociación individual ya no resulta eficaz y buscan “aumentar el poder de fuego en el Congreso” para obtener mejores términos para sus provincias.
La foto del Zoom, que reunió a mandatarios del norte y del sur, peronistas no kirchneristas y dirigentes provincialistas, refleja un intento de reconfiguración del mapa político. Frente a otros gobernadores que integraron el espacio Provincias Unidas en las legislativas de 2025 y mantienen una postura más distante del Ejecutivo, este grupo se posiciona como un bloque dialoguista con capacidad de incidir en votaciones clave.
