Bajo el amparo de la gestión de Javier Milei, la violencia verbal y el desprecio por la cultura nacional parecen haberse convertido en requisitos para ejercer cargos públicos.
El último episodio de esta degradación institucional lo protagonizó Enzo Ferreira, director de Radio Nacional Tucumán, quien calificó de «gorda comunista» y «cáncer» a la máxima referente de la voz latinoamericana, Mercedes Sosa.
La resistencia de la familia Sosa
Ante este ataque sistemático a la identidad cultural, la sobrina de la artista y comunicadora, Maby Sosa, alzó la voz en representación de la familia. En declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas, Sosa confirmó que están iniciando las acciones legales pertinentes para enviar una carta documento exigiendo la renuncia inmediata del funcionario.
«Es una vergüenza por donde se lo mire. Me angustió muchísimo porque se trata de un funcionario que habla en nombre de los tucumanos», expresó Maby Sosa, denunciando la clara intención del «influencer» libertario de desprestigiar una figura que trasciende fronteras.
Un «catapultado» por el poder central
La designación de Ferreira no es casual. El joven es señalado como una «promesa» de La Libertad Avanza en Tucumán, impulsado directamente por figuras del entorno presidencial como Lisandro Catalán. Su llegada al puesto jerárquico de los medios públicos parece responder más a su capacidad para replicar discursos de odio en redes sociales que a una idoneidad profesional.
Ferreira no solo utilizó términos despectivos por cuenta propia, sino que además reforzó publicaciones que tildaban a «La Negra» de «cáncer», vinculando su ataque a una retórica anti-izquierdista y pro-mercantilista que ignora el valor simbólico de la cultura.
A contramano de la conducción libertaria, el Ente Cultural de Tucumán emitió un duro comunicado de repudio, calificando los dichos como «inadmisibles» y cargados de «violencia simbólica». El organismo recordó que Mercedes Sosa es un orgullo del pueblo y que resulta agraviante que tales ofensas provengan de alguien que ejerce funciones institucionales.
Por su parte, los trabajadores de Radio Nacional Tucumán mantienen una postura de resistencia silenciosa pero firme. A pesar de los intentos históricos y actuales por invisibilizar el nombre de la emisora (que en 2017 ya sufrió el retiro de placas conmemorativas por orden política), los empleados manifestaron su orgullo por el nombre que portan y continúan difundiendo la música de Mercedes como un acto de soberanía cultural.
