La miopía infantil muestra un crecimiento sostenido en la Argentina y especialistas advierten que el fenómeno se relaciona con cambios en los hábitos cotidianos, especialmente el aumento de actividades sedentarias y el tiempo dedicado a tareas de visión cercana.
Así lo explicó Antonio Anzalaz, director del Centro de la Visión y de Fundanoa, en declaraciones a Radio La Ciudad. Según indicó, estudios recientes evidencian un aumento en la cantidad de niños con miopía. «Hace 30 años, de cada 100 alumnos, siete usaban anteojos. Hoy, si bien no existen estadísticas oficiales definitivas, se estima que el porcentaje podría situarse entre el 17% y el 20%», señaló.
El especialista aclaró que el problema no se limita al uso de dispositivos electrónicos, sino al tiempo prolongado que los niños mantienen la vista fija a corta distancia. «No son los celulares en sí mismos, sino el hecho de enfocar durante muchas horas a unos 30 centímetros o incluso menos», explicó. En algunos casos, los dispositivos se utilizan a apenas 10 centímetros del rostro, lo que exige un esfuerzo constante del sistema de enfoque ocular.
De acuerdo con Anzalaz, esta exigencia sostenida puede generar modificaciones en la anatomía del ojo. En edades tempranas, especialmente antes de los 10 años, el globo ocular presenta mayor plasticidad, lo que lo hace más susceptible a cambios estructurales.
En este contexto, recordó que la Organización Mundial de la Salud recomienda que los niños realicen al menos dos horas diarias de actividad al aire libre. La exposición a la luz solar favorece la liberación de sustancias que ayudan a regular el crecimiento ocular, por lo que se aconseja alternar el uso de dispositivos con actividades recreativas fuera del hogar.
Como medida preventiva, el especialista sugirió incorporar pausas regulares durante las tareas de cerca. La recomendación es descansar la vista cada 30 minutos para relajar la musculatura ocular. En adultos, aclaró, la aparición de miopía por estos factores es menos frecuente, ya que el mayor riesgo se concentra en la infancia.
En relación con el tratamiento, indicó que existen opciones farmacológicas para frenar la progresión en niños que ya presentan miopía. Se trata de la aplicación nocturna de atropina en dosis bajas, que contribuye a reducir el avance del crecimiento ocular. No obstante, subrayó que este abordaje no es preventivo, sino que se utiliza una vez diagnosticada la condición.
Desde Fundanoa también recomiendan realizar controles oftalmológicos anuales antes del inicio del ciclo lectivo, ya que la necesidad de corrección visual puede modificarse de un año a otro.
Finalmente, Anzalaz informó que la fundación retomó los operativos de atención en el interior provincial. El más reciente se desarrolló en Famatina, donde se brindó asistencia a más de 150 personas, con especial énfasis en localidades que no cuentan con atención oftalmológica permanente.
