La relación política entre el Gobierno nacional y la vicepresidenta Victoria Villarruel se tensó en los últimos días tras críticas públicas de la funcionaria que fueron interpretadas como un distanciamiento explícito del rumbo económico de la administración de Javier Milei y colocaron al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en una posición de mayor protagonismo político dentro del oficialismo.
La controversia se configuró luego de que Villarruel hiciera declaraciones críticas hacia las políticas económicas del Gobierno, particularmente en lo que refiere a la apertura de importaciones y la falta de apoyo a la producción nacional, planteos que cruzan el núcleo de la agenda económica oficial. En respuesta, Adorni lanzó duras declaraciones públicas y afirmó que la vicepresidenta “no forma parte de la gestión” y que sus posiciones “no coinciden con los intereses” del Ejecutivo, en un claro gesto de distanciamiento político.
En declaraciones radiales recientes, Adorni relativizó además la posibilidad de una candidatura presidencial de Villarruel para 2027, asegurando que “tiene la libertad de tomar el camino que le parezca mejor” pero que actualmente “no es parte de las decisiones ni de la gestión” del Gobierno nacional. Esta afirmación marca un claro quiebre con la figura de la vice dentro de la estructura de poder oficial, en momentos en que las miradas comienzan a apuntar hacia el calendario electoral de 2027.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también aparece en algunas interpretaciones como una figura relevante para equilibrar el tablero político interno, aunque su rol específico aún no está definido de manera concluyente en este contexto.
