El periodismo deportivo argentino despidió este lunes a una de sus voces más respetadas: Julio Ricardo, quien falleció tras más de seis décadas de trayectoria marcadas por su estilo sobrio y su precisión en el análisis.
Nacido en 1939, inició su carrera a fines de los años 50 y alcanzó gran popularidad como comentarista junto a José María Muñoz en Radio Rivadavia, donde se convirtió en una referencia de las transmisiones futboleras. A lo largo de su carrera, cubrió múltiples Copas del Mundo y participó en programas emblemáticos como Tribuna Caliente y Fútbol para Todos.
Su salto a la masividad se dio en la década del 60, cuando se convirtió en el comentarista estrella de José María Muñoz en Radio Rivadavia. Durante años, su voz fue el complemento analítico de las transmisiones de fútbol más escuchadas del país.
A lo largo de su trayectoria, Julio Ricardo cubrió eventos de trascendencia mundial y participó en programas que quedaron en la memoria colectiva:
Tragedia de Juan Gálvez: en 1963, fue testigo presencial y relator del accidente fatal del piloto en la Vuelta de Olavarría.
Mundiales: cubrió múltiples copas del mundo, incluyendo la de Inglaterra 1966 y España 1982.
Tribuna Caliente: durante los años 90, fue conductor del icónico ciclo de debate junto a Antonio Carrizo y Guillermo Nimo.
Fútbol para Todos: entre 2009 y 2013, regresó a la pantalla chica para comentar los partidos de la Primera División.
Además de su labor periodística, Julio Ricardo tuvo un paso por la gestión pública como director de ATC en 1990. Militante del peronismo, siempre destacó por su capacidad de diálogo y su respeto hacia colegas de diferentes ideologías, lo que le valió el reconocimiento unánime de sus pares.
Recientemente, había sido nombrado Personalidad Destacada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. En su discurso, fiel a su esencia, abogó por el deporte como una herramienta educativa y un espacio para superar las divisiones sociales.
