El Banco Central se endeudó a una tasa elevada y dejó títulos como garantía para poder afrontar pagos inmediatos, mientras el Gobierno celebra una supuesta «normalización» financiera.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró un nuevo endeudamiento por US$ 3.000 millones con seis bancos internacionales, destinado a cubrir el vencimiento de US$ 4.250 millones que deberá afrontar el próximo viernes 9 de enero, en una muestra más de la fragilidad financiera que atraviesa el inicio de la gestión de Javier Milei.
La operación se realizó bajo la modalidad REPO (Repurchase Agreement), utilizando como garantía bonos BONARES 2035 y 2038 en poder del propio Banco Central, es decir, comprometiendo activos públicos futuros para resolver necesidades inmediatas de caja.
Según informó oficialmente la entidad que conduce Santiago Bausili, el crédito fue tomado a 372 días de plazo, con una tasa de interés equivalente a la SOFR en dólares más un spread promedio de 400 puntos básicos, lo que arroja un costo cercano al 7,4% anual, una cifra elevada para un país que asegura estar recuperando la confianza de los mercados.
Pese al tono triunfalista del comunicado oficial, lo cierto es que el préstamo casi duplica el faltante que tenía el Tesoro Nacional para afrontar el pago de esta semana, lo que deja en evidencia que el Gobierno no contaba con los dólares necesarios para cumplir con sus compromisos sin volver a endeudarse. El excedente, aseguran, será destinado a reforzar reservas, aunque sin detallar cómo ni por cuánto tiempo.
Desde el BCRA señalaron que recibieron ofertas por US$ 4.400 millones, un 50% más de lo licitado, pero decidieron no ampliar el monto adjudicado. Sin embargo, el dato central es que el Gobierno debió aceptar condiciones de mercado exigentes y respaldar la operación con bonos, en un contexto donde el ajuste interno no alcanza para evitar el recurso al crédito externo.
Mientras el Ejecutivo insiste en presentar la operación como una señal de «normalización» y caída del riesgo país, el nuevo préstamo expone una realidad menos optimista: para cumplir con los pagos heredados y sostener el relato de orden macroeconómico, la administración Milei vuelve a recurrir al endeudamiento en dólares, comprometiendo recursos futuros y dejando interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema económico que se intenta imponer.
