La histórica empresa argentina de termos Lumilagro atraviesa un fuerte proceso de reestructuración tras una caída del 50% en sus ventas. En ese contexto, la firma despidió a unos 170 trabajadores, apagó sus hornos después de 83 años de actividad industrial y comenzó a modificar importar productos de Asia.
La empresa Lumilagro, una de las marcas más tradicionales del mercado argentino de termos, inició un profundo proceso de transformación frente a la caída del consumo interno y el impacto de la apertura de importaciones. La firma decidió apagar sus hornos tras más de ocho décadas de actividad industrial y avanzó con una fuerte reducción de su planta de trabajadores.
En concreto, durante los últimos dos años la empresa implementó un esquema de retiros voluntarios que derivó en la salida de aproximadamente 170 empleados. Según explicó el director ejecutivo de la compañía, Martín Nadler, en 2022 Lumilagro contaba con unos 220 trabajadores, pero la caída de las ventas y el nuevo escenario del mercado obligaron a la firma a reducir significativamente su estructura laboral.
Actualmente, la empresa mantiene alrededor de 50 trabajadores directos y otros 50 indirectos vinculados a distintas áreas de producción y comercialización. La reducción del plantel estuvo acompañada por cambios en el modelo productivo con el objetivo de sostener la presencia de la marca en el mercado.
En ese marco, Lumilagro comenzó a importar componentes y productos terminados desde Asia. Las tradicionales ampollas de vidrio ahora llegan desde India y Vietnam, mientras que los termos de acero inoxidable se fabrican en China y luego se comercializan en el país bajo la marca de la compañía.
A pesar del cierre de los hornos, la planta ubicada en Tortuguitas (provincia de Buenos Aires) continuará operando, aunque con menor nivel de actividad. Allí se mantendrá la producción de algunos termos de acero y se realizarán tareas de personalización y serigrafía de botellas térmicas.
Parte de ese trabajo está relacionado con productos con licencias especiales, como diseños de clubes de fútbol y personajes de Disney, que continúan teniendo demanda en el mercado argentino.
