Una mujer sostiene un cartel que dice "Trabajo genuino y menos inflación" durante una protestarealizada en septiembre en Buenos Aires. Foto de archivo, 4 Sep 2019. REUTERS/Agustin Marcarian
La provincia registra el peor desempeño del país en pérdida de empleadores privados. Con una caída que triplica el promedio nacional, el deterioro del tejido productivo ya impacta en el presente y proyecta un escenario laboral aún más complejo.
La Rioja se posiciona hoy como la provincia más golpeada por el actual modelo del Gobierno nacional, encabezando el ranking de destrucción de empresas empleadoras y evidenciando con claridad la profundidad de la crisis en el sector privado formal.
De acuerdo a datos oficiales, el distrito registró una caída interanual del 7,1% en la cantidad de empresas con trabajadores registrados, el peor resultado a nivel país. Sin embargo, el dato adquiere mayor gravedad al observar la evolución desde la asunción de Javier Milei a la presidencia en diciembre de 2023: en ese período, la provincia perdió el 15% de sus empleadores privados, consolidando el retroceso más pronunciado del territorio nacional.
En términos concretos, el entramado productivo riojano pasó de 2.665 empresas a apenas 2.266 en dos años, lo que refleja una contracción sostenida y alarmante. Este escenario no solo da cuenta de cierres, sino también de una fuerte retracción en la generación de nuevas unidades productivas.
A nivel nacional, la Argentina perdió 23.587 empresas privadas en el mismo período, lo que representa una caída del 4,3%. No obstante, en La Rioja ese descenso prácticamente triplica el promedio general, lo que evidencia una mayor vulnerabilidad estructural frente a las políticas económicas implementadas.
El fenómeno no es aislado en la región, ya que otras provincias del norte también muestran fuertes caídas: Chaco (-11,0%), Tierra del Fuego (-10,9%), Catamarca (-10,8%) y Misiones (-9,5%). En contraste, Neuquén aparece como la única jurisdicción con crecimiento, aunque leve, con un incremento del 0,7%.
Especialistas advierten que la pérdida de empleadores es un indicador anticipado del deterioro del mercado laboral. Cada empresa que desaparece implica menos puestos de trabajo potenciales, menor circulación económica y una reducción en la capacidad productiva local.
En este contexto, la situación de La Rioja no solo refleja una crisis actual, sino que proyecta un escenario preocupante hacia adelante: menos empresas hoy significan menos empleo y desarrollo mañana.

