En la apertura de sesiones ordinarias 2026 en el Congreso de la Nación, el presidente Javier Milei destacó la aprobación de la reforma laboral y cuestionó la situación heredada del gobierno anterior. “Se fueron de su último Gobierno con una situación en la que el 30 % de los trabajadores formales eran pobres”, afirmó en referencia a la gestión del Frente de Todos.
Sin embargo, los datos disponibles no respaldan esa afirmación. En el segundo semestre de 2023 -último período completo de la presidencia de Alberto Fernández- la pobreza entre asalariados formales se ubicaba por debajo de ese porcentaje.
En Argentina no existe un informe oficial que cruce de manera directa pobreza y empleo registrado. Ambas variables se relevan a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que elabora trimestralmente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). A partir de esos microdatos, especialistas realizan estimaciones para calcular la incidencia de la pobreza según la condición laboral.
De acuerdo con un análisis realizado para Chequeado por Jorge Paz, investigador del Conicet en el Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (IELDE), en el segundo semestre de 2023 el 15 % de los trabajadores formales -definidos como aquellos con descuento jubilatorio- vivía en hogares por debajo de la línea de pobreza.
Por su parte, la organización Fundar elaboró un gráfico sobre pobreza monetaria según tipo de inserción laboral que muestra que, en ese mismo período, el 18,9 % de los asalariados formales se encontraba en situación de pobreza. Es decir, una cifra significativamente inferior al 30 % mencionado por el Presidente.
La serie histórica indica que desde 2018 la pobreza entre trabajadores formales osciló entre el 10 % y el 20 %. El salto más pronunciado se produjo en el primer semestre de 2024, ya bajo la gestión de Milei, cuando el indicador alcanzó el 28,3 %. Ese incremento coincidió con la devaluación de diciembre de 2023, que impulsó la inflación y elevó los niveles generales de pobreza.
En mediciones posteriores, el indicador volvió a descender. En el segundo semestre de 2024, la pobreza entre trabajadores formales se ubicó en el 16,2 %, nuevamente por debajo del 20 %.
Un informe del Instituto de Investigaciones Gino Germani, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, subraya la heterogeneidad en la incidencia de la pobreza según el tipo de inserción ocupacional. Entre los asalariados formales que trabajan 40 horas semanales, la tasa de pobreza es del 10,5 %, mientras que en el caso de los asalariados informales con jornada completa asciende al 41,3 %.
Estos datos muestran que la condición de formalidad laboral reduce significativamente el riesgo de pobreza, aunque no lo elimina por completo. También evidencian que el porcentaje citado por el Presidente no se corresponde con los registros disponibles para el cierre de la gestión anterior, sino que se aproxima al pico registrado durante el primer semestre de su propio mandato.
